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La jardinería extremeña del siglo de Oro cada vez más perdida

Abadía, a 4 de septiembre de 2022

Por Marciano Martín Castellano. Director y editor de La Aldaba.

Los jardines de Sotofermoso de Abadía eran en el Siglo de Oro unas de las piezas más importantes de la jardinería hidráulica de Europa.

El municipio de Abadía, en Cáceres, tuvo los jardines más bellos y refinados del Renacimiento español. Hoy día las musas y los seres alados de la época deambulan en un erial

Tras los muros del Palacio y de los jardines renacentistas del Gran Duque de Alba poco queda de aquel esplendor del Siglo de Oro Español. Los años y la naturaleza hacen que cada vez sean menos los restos de aquellos jardines que competían en belleza y refinamiento con la jardinería de Flandes y de Italia. El abandono y la falta de recursos económicos familiares son las claves para hundir en el olvido esta gran joya de ingeniería paisajistica e hidráulica.

Hay que recordar que Fernando Álvarez de Toledo y su esposa mandaron construir en los talleres de Florencia una gran fuente que presidía el jardín alto con el bajo. Que decir de sus 15 figuras o los quince caños por donde fluía en agua cristalina del río Ambroz. Estatuas humanas, de delfines, de seres mitológicos escoltaban el espacio de la conocida como Plaza Nápoles.

El palacio de Sotofermoso y sus jardines eran uno de los mayores centros del conocimiento de la época, allí hubo una academia literaria con artistas flamencos, italianos y españoles, entre otros con Garcilaso de la Vega y Lope de Vega.

Pero no sólo la literatura estaba presente, la música fluía por los órganos hidráulicos de los jardines, en lugares circulares presididos por ninfas y que decir de las hornacinas contemplativas ubicadas a las orillas del río Ambroz, ya casi inexistente por la agresividad de los años y la falta de mantenimientos.

 

MORADA DE REYES
La mansión fue morada de reyes, como Alfonso VIII de Castilla, Alfonso IX de León, los Reyes Católicos, su hija y heredera al trono, Juana I, más conocida como la Loca o su nieto Felipe II, unos días antes de su matrimonio con la infanta María Manuela de Portugal, entorno al 15 de noviembre de 1543.
También por citar un acontecimiento histórico, está la redacción final del testamento de Fernando el Católico, que días después en su lecho de muerte en Madrigalejo (Cáceres) lo rubricaría. Pero gran parte de ese documento fue obra de su amigo y primo hermano Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez, II Duque de Alba. Por eso en numerosos artículos en La Aldaba hemos titulado “Abadía, donde nació España”, por darse estas circustancias y por la importancia real que tuvo el palacio y los jardines de Sotofermoso.

 

APOYO ECONÓMICO
Esta joya del Renacimiento español está ya casi perdida, la familia titular del conjunto, declarado monumento histórico-artístico por la II República en 1933, no puede hacerse cargo de la restauración por su alto coste. Pero una oferta económica o de cesión de las Administraciones públicas hacia la familia podría salvar lo poco que queda del monumento, según ha podido saber este humilde medio.
Hace décadas y en presencia de Ramón Flores y del afamado arquitecto Dionisio Hernández Gil, el que subcribe pudo contemplar la gran colección de escultura que posee el inmueble, algunas oculta en sitios seguros para evitar robos, lo que haría a las Administraciones tener en consideración su rehabilitación.
Por otro lado, las personas interesadas en la historia del palacio y sus jardines se puede consultar en la bibliografía del histiador y colaborador de La Aldaba, Sebastián Caballero.

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