
Enrique Julián Fuentes.
Montehermoso, 29 de diciembre de 2023
Hace unos días se celebró en Madrid el último evento de la fundación Lo Que de Verdad Importa (LQDVI). Una experiencia que congregó a nada más y nada menos que 6.000 jóvenes en el Palacio de Vistalegre y que contó con la participación del alcalde de Madrid y de la Presidenta de la Comunidad, entre otras autoridades y personalidades.
Pero lo importante del acto, no fue la participación de los responsables públicos, sino la magnitud y el alcance de los objetivos que persigue esta extraordinaria fundación, basada en difundir valores como el compromiso, la superación o la tolerancia; tan extraños en nuestros días.
LQDVI, basa sus experiencias en la educación y valores de la juventud, divulgando el ejemplo y la experiencia de personas que han pasado por grandes logros, situaciones extremas, enfermedades o trances y dificultades, más cotidianos de lo que realmente pudieran parecer.
En las puertas de una nueva Navidad y en un momento tan atípico como el que vivimos, donde los valores y la educación empiezan a brillar por su ausencia en multitud de escenarios de la vida pública y privada, se hace necesario reconocer el mérito y la labor para la sociedad, de una fundación como Lo Que de Verdad Importa.
Actos como el celebrado el pasado 13 de diciembre en Vistalegre, son una luz de esperanza y un espejo en el que reflejarse, pues los jóvenes representan el futuro de nuestro país y de nuestra sociedad y una sociedad sin valores, no es más que un ente difuso carente de humanidad y de rumbo.
Siempre he pensado que la educación y el saber estar, abre muchas puertas, pero también lo hace el respeto sobre los demás y en especial, sobre las personas mayores y sobre aquellos que sufren problemas en silencio, que en la mayor parte de ocasiones desconocemos.
No importa el lugar que ocupemos dentro de la sociedad, si somos médicos, deportistas, ingenieros, o personas desempleadas, lo importante es la actitud que mantengamos frente a los que nos rodean y contribuir a la sociedad respetando y ayudando a los que más lo necesiten.
Es importante también, evitar los caminos oscuros y los peligros que te presenta la vida. Para ello, no existe mejor fórmula que la familia y los amigos, esos que nunca te fallarán y que te hacen fuerte frente a los verdaderos problemas. Ahí radica la importancia de la familia y los amigos, los auténticos compañeros de viaje y con los que se comparten los momentos inolvidables.
En un mundo tan enredado como el actual, en el que se normalizan circunstancias hasta ahora extraordinarias, no debemos perder nunca de vista el lugar del que venimos, así como tener muy clara nuestra referencia en la vida y lo que podamos aportar a la sociedad con las acciones cotidianas del día a día.
Todo lo que le entregas a la sociedad, la vida te lo devuelve con creces.
Nuestros jóvenes tienen la oportunidad de cambiar un futuro tan incierto como el que asoma, pero para ello, deben cumplir con una serie de conceptos tan básicos y elementales, como son la tolerancia, el esfuerzo, la austeridad y la honestidad en su más amplio sentido, pues lo que se es como persona, se refleja en el resultado final de cada trabajo.
Nuestra forma de ser con los demás y lo que compartimos en el día a día, es lo que nos da el verdadero valor a las personas y por lo único que debemos ser considerados.
La mayor parte de las veces no somos conscientes del potencial que tenemos, olvidando que el futuro está en nuestras manos y que los objetivos se cumplen, únicamente con esfuerzo y sacrificio.
No debemos perder nunca la esperanza, ni la identidad y los valores que nos hacen únicos e irrepetibles frente a los demás.
No hay mejor momento para reflexionar, compartir y celebrar como la Navidad, porque no existe mejor noticia que la del nacimiento de un niño. El Niño Jesús, que al fin y al cabo es el símbolo que aglutina, a todo lo que de verdad importa.
Feliz Navidad
