
Pepe Blanco.
Puerto de Béjar, a 28 de febrero de 2025.
FITUR desborda sus previsiones en un año de cifras y de récord. La Feria de Turismo más importante del mundo clausura su XLV Edición con miles de asistentes y revalida su posición de liderazgo gracias al respaldo empresarial y al fuerte apoyo institucional. IFEMA MADRID cierra sus puertas con unos excelentes datos de participación y asistencia.
Dicho esto, quiero destacar al Estand Extremeño; ya que en él pasé el 90% de los tres días que visité la Feria. Y, es que, sin ser extremeño es donde me encuentro mejor. Motivos para ello tengo sobradamente. Conocí esta bendita tierra en los años 60-70 y los buenos recuerdos nunca se olvidan. Viví en Alcántara y Cedillo cuando se construyeron las presas hidroeléctricas de dichas zonas. Me acogieron en una finca sin luz ni agua corriente, en una casa cuyo tejado era de escobas; pero fui feliz, muy feliz. Allí encontré gente humilde, pero de corazón grande, grande… Me daban todo a cambio de nada. Todo cuanto comíamos lo tenían en la finca: aceite, carne, queso, embutidos y, además, “todo era virgen, era bendito”. No olvidaré el trabajo de las mujeres extremeñas de entonces; se las arreglaban con pocos medios para que todo estuviera bien y todos atendidos. Siempre he dicho que las mujeres extremeñas supieron mejor que nadie, años atrás, poner el puchero y sacar adelante familias enteras con muy pocos recursos.
No nací en Extremadura, nací en la raya de Cáceres con Salamanca; pero quiero ser extremeño. He dicho reiteradas veces que Extremadura tenía que empezar en Béjar. Ya pertenecemos al Obispado de Plasencia, años atrás Coria. Castilla y León tiene 97.200 kilómetros cuadrados, “casi na”. Este trocito de tierra no la echarían de menos.
Volviendo a FITUR, el Estand Extremeño siempre estaba lleno. Se degustó continuamente toda la comida y bebida que tiene esta hermosa tierra: los mejores quesos del mundo –doy fe de ello-, el mejor jamón de bellota, sí… el de Monesterio, platos enteros para toda le gente sin excluir a nadie, los mejores espumosos del mundo y ¿qué decir? de sus vinos. Y todo esto, además, con abundancia.
Hago y digo lo que pienso, porque ya me queda poco en el “convento” a pesar de los achaques de mi edad; pero quiero a Extremadura con toda mi alma. Hace dos años estuvieron dos amigos visitándola conmigo y, ahora, vienen todos los meses una vez. Me dicen que Extremadura para ellos es como una “droga” que engancha. Y esto, precisamente, es lo que me ocurre a mí desde que la conocí.
He dicho en muchas ocasiones, y ya abuso, que… si esta tierra no existiera, yo la inventaría. Se lo he dicho al Sr. Monago, al Sr. Vara y, recientemente, a la Sra. Guardiola; porque Extremadura es para comérsela todita, todita, todita… Vamos, que quiero ser extremeño ¡coño! Y que quede clarito que no cobro ninguna comisión ni tengo ninguna prebenda por decir lo que digo.
¡QUÉ BIEN SE VENDIÓ EXTREMADURA EN FITUR! de lo cual me alegro mucho, muchísimo.
Esta hermosa tierra cierra la Feria 2025 con una cifra récord de 166.000 visitas en su Estand y 815 reuniones profesionales. ¡¡¡ Olé, olé y olé !!!
Termino dándole las gracias al Sr.Director General de Turismo -Don Jesús Miguel Vinuales Blanco- por lo bien y cercano que estuvo con este humilde “juntapalabras”. Gracias de corazón, porque este opinador es un apasionado de la Vía de la Plata, que en su vertiente peregrina nos une y nos abraza cada día.
Gracias y hasta pronto…