Fue Secretario General de la UGT y presidente de la Confederación Europea de Sindicatos
Cándido Méndez ha hecho de esta frase de François Mitterand: “Todo empieza por el trabajo” el lema de una vida dedicada a la defensa del empleo digno y lanza su último libro ‘Por una conciencia social’, mensaje nítido: “La defensa del trabajo tiene pleno sentido y el papel de los sindicatos de clase también, sobre todo para los jóvenes”
Segovia, a 4 de mayo de 2025.
Por Marciano Martín Castellano.
Cándido Méndez Rodríguez (Badajoz 1952) es un Ingeniero técnico, especializado en química metalúrgica. Fue el secretario general del sindicato Unión General de Trabajadores (UGT) durante 22 años, desde 1994 hasta 2016 y presidente de la Confederación Europea de Sindicatos entre 2003 y 2007.
Se afilió a UGT y al PSOE con 18 años (1970). Diez años después fue elegido Secretario provincial del sindicato en la provincia de Jaén y en 1986 Secretario general en toda Andalucía. Fue diputado en el Parlamento andaluz y en el Congreso de los Diputados entre 1982 y 1986.
En 2004 recibió la medalla de oro de Andalucía. Desde junio de 2008 es miembro de la Real Academia de Ciencias Sociales y del Medio Ambiente de Andalucía.
Hace unas semanas ha publicado su último libro ‘Por una nueva conciencia social: Pasado, presente y futuro del empleo en España’.
–¿Cómo ve usted ahora el mundo sindical y la situación actual?
–Mi personalidad pública sólo se entiende desde el mundo sindical. Yo desde 1972 soy partidario de las organizaciones sindicales. Objetivamente hablando para la población su modo de vida es el trabajo, luego disponer de una vivienda y más tarde de una buena pensión. Las organizaciones sindicales no son el pasado, forman parte del pasado, del presente y van a tener una importancia en el futuro.
–¿Cuál fue su motivación para entrar en el mundo sindical?
–Lo mío no es un proceso de conciliación. A mí me viene por línea paterna. Lo mío es un hecho familiar. Yo le doy mucha importancia a esas personas que vienen de la concienciación tanto en el mundo laboral como político.
–Fue parlamentario en Andalucía y diputado en el congreso ¿Cómo vivió esos procesos de representación pública?
–Cómo diputado nacional viví el golpe de estado del 23F, pude palpar el momento de fragilidad de la situación política española, viví el movimiento y compromiso con la libertad y la democracia del pueblo español. Aquello quedo en un golpe de opereta. En mí etapa parlamentaria tuve una experiencia muy enriquecedora, participé en las reuniones de la jornada de cuarenta horas o en las vacaciones retribuidas. En mi etapa de parlamentario viví y participe de un cambio muy profundo: institucional, legislativo…, me trague todos los debates sobre los estatutos de las comunidades autónomas. Aprendí mucho de la historia de España. Eran unos debates con contenido histórico, con argumentos jurídicos y sociales. Fue para mí una etapa muy importante.

–Que ocurrió después…
–La actividad parlamentaria y sindical a veces no son compatibles. Decidí dimitir de diputado para orientar mi actividad y compromiso con los sindicatos, con el mundo laboral.
–¿Con que se quedaría de los momentos vividos? ¿Qué recuerdos tiene de su paso por la política y el sindicalismo?
–Para mí hay un momento desde el punto de vista personal muy importante, es el momento en que democráticamente mis compañeros y compañeras de la UGT deciden elegirme como sucesor de una figura señera del sindicalismo, no sólo español, sino europeo, que fue Nicolás Redondo. En mi biografía personal es un elemento para mí fundamental. Yo estoy muy satisfecho de un acuerdo que llegamos en materia de pensiones en el año 2011, que es el acurdo de pensiones por el cual se están basando las últimas reformas. También orgullo de participar en la ampliación de la jubilación. Hay gente que dice que no hay motivos, pero yo si los veo. Lo que hicimos fue negociar y acordar un marco o triada de años de jubilación 63, 65 y 67. Se mantenían los 65 años porque los necesitaba el sistema y decidimos alargar la edad de jubilación. Creo que es el único país de Europa donde se ha producido un pacto entre sindicatos, patronal y Gobierno para ampliar la edad de jubilación. La contrapartida era asegurar el fututo de nuestro sistema público de pensiones. Este es uno de los elementos que estoy más satisfecho y tengo importantes huelgas generales. Pero para mí es mucho más importante resaltar un acuerdo que un conflicto. Porque al final, al conflicto vas porque no te queda otra y vas a la defensiva. Un acuerdo tiene capacidad propositiva, comparte la iniciativa con la patronal y con los gobiernos. Desde el mundo sindical es importe resaltar el acuerdo de pensiones, del que ahora se cumplen 24 años.
¿Hay un tema candente en la sociedad y es el Salario Mínimo Interprofesional sobre su cotización?
Es incompresible que el Gobierno no haya tenido claro la primera situación, por lo que podía pasar. Cuando estaba por debajo de 14.000 euro no había problemas. Cuando pasamos del mínimo exento es cuando empiezan a surgir los problemas. El exento mínimo no solo arrastre al SMI sino también al mínimo de las rentas que están por debajo y por encima de ese nivel. El gobierno en su día lo estimo en cinco millones de personas. ¡Ojo! A mí me parece incomprensible la situación que ha provocado el Gobierno. Con los sindicatos se llegó al compromiso de que el SMI tenía que equipararse al 60% del salario medio del país. Si tiene que cotizar se perderá nivel adquisitivo, se compraría menos cosas que el año anterior. El compromiso de los sindicatos es llegar al 60% de salario medio del país. Lo que está claro es que en España necesitamos mejorar los recursos tributarios. Que van muy bien, tenemos que reducir el déficit, pero tenemos una deuda superior al cien por cien de la riqueza nacional. Esto lo tendrán que resolver los dos partidos de la coalición.
–¿Cómo definiría un salario digno?
–En salario digno es aquél que te permite satisfacer tus necesidades básicas: alimentación, alojamiento, vivienda, disfrutar de unas vacaciones… Pero está muy relacionado con los niveles de bienestar social. Salario mínimo en cuestión de vivienda es el que no tienes que disponer de más de un 30% de tu poder para tener una vivienda. El salario digno cuantitativamente dice mucho o dice poco en relación con el acceso a otros bines, como puede ser la vivienda, la sanidad, la educación, en matrimonio jóvenes los accesos a las guarderías, escuelas infantiles. El salario mínimo hay que entenderlo con todos los elementos que termino de decir. Que los matrimonios no se obliguen a renunciar al trabajo por parte de uno, que siempre suele ser la mujer. Es un componente de las rentas, también está todo el marco de garantías que debe asegurar una sociedad democrática.
–¿Se ha perdido ahora el orgullo de ser trabajador?
–Ha habido un cambio radical en nuestras vidas. Yo soy de una generación donde todavía se percibía, una vez que se hacía la mili podías entrar a trabajar y era un trabajo para toda la vida. La empresa formaba parte de tú vida y el trabajador formaba parte de la vida de las empresas. No creo que haya desaparecido el orgullo de ser trabajador. Para nada. Lo que ocurre que la vinculación con el trabajo era las relaciones con tus compañeros de trabajo, ahora eso no se produce en muchos casos. La gran parte de los contratos en España son indefinidos. Ese compromiso de pertenecer a la empresa se ha diluido, y esto es una mala noticia. El orgullo de ser trabajador ha debilitado mucho las relaciones entre los trabajadores y los empresarios.
–¿Con las tecnologías se prevé que desaparezcan unos 300 millones de trabajos?
–Uno no puede dejarse arrastrar por opiniones aventuradas. A mi juicio no tienen suficientes fundamentos. A ocurrido con la robotización. Los países con mayores niveles de robotización son los más prósperos, tienen más empleos, mejores salarios, exportan mejor. Y ahora tenemos nuevas expectativas con la inteligencia artificial. ¿Esto va a sustituir a la mente humana? Yo creo que eso no es así. Lo mismo que sucedió con la robotización, que se sustituyó el trabajo físico, porque ahora hay más trabajo que en los años 60, en España y Estados Unidos, que fue donde se originó todo este debate. Otra cosa son los niveles de productividad. En cuanto al trabajo y al empleo no se ha reducido lo que se comentaba. Ahora hay una revolución, que es la que deriva del binomio inteligencia artificial más biotecnología. Y ahora la inteligencia artificial es un acelerador. Se pueden hacer más cosas en mucho menos tiempo. Es un mecanismo para tomar decisiones y generar empleo. Hay empleo por todos los sitios. La inteligencia artificial ha necesitado de un profesor que diseñe las ecuaciones que te llevan a poder desarrollar esta técnica. Luego hay trabajadores que lo están perfeccionando. Pero la IA necesita unos soportes materiales que es lo que se llaman materias críticas o tierras rara. En las tierras rara lo que hay son mineros profesionales no mineros digitales.
–¿Cuál es el trabajo de la inteligencia artificial?
–Yo los comparo con los mozos de cuerda del siglo XIX, que transportaban cosas o comida, o plataformas de viajeros. Lo que han aportado es que hay una empresa por medio que es irresponsable. Es una empresa que se quiere llevar la pasta por poner en contacto un cliente con un trabajador o un fabricante con un consumidor, ellos no asumen ninguna responsabilidad.
–¿Qué quiere decir?
–Es una plataforma que pone en contacto a personas. En términos de empleo no han aportado una destrucción significativa, al contrario, el empleo sigue creciendo. La IA es positiva si sirve para aumentar la capacidad de los trabajadores.
–La reducción de jornada laboral reducirá el paro joven
–Ese argumento para mí es muy simple, porque la vida es más complicada. La clave de empleo es la productividad. Mejorar la productividad si se baja la jornada. No se trata de eso. Yo no concibo la reducción de jornada, que es un objetivo deseable, que es mejorar la vida de las personas dentro de una cuestión más amplia que abarca la formación, la productividad, inversiones tecnológicas, todo lo relacionado con el fortalecimiento de la industria. Yo lo acepto. Pero sería mucho más útil y más perdurable. Nadie asegura que esto vaya a salir. No hay un acudo social, sindical, etc. La patronal si está de acuerdo, pero no con este método. Y tampoco está clara la decisión parlamentaria. No sé si va a salir. El problema está en que hay un partido político que es Sumar, uno de los coaligados con el Gobierno que está haciendo su tabla de salvación en términos políticos de ello. Esto complica mucho un debate y puede terminar en nada.
–¿Qué pasa con los jóvenes españoles que salen al extranjero?
–Esta es la gran baraja que tenemos en España y no cogemos el toro por los cuernos. Aquí no encentran trabajo y fuera sí. Están contribuyendo a la mejora de los servicios. Esta es la gran frustración que tenemos. Esto pone de manifiesto la impotencia de la sociedad española, en conjunto. Tenemos que utilizar un faro de luces largas, esto no se va a resolver en ocho años, pero tenemos que orientarlo. Se puede producir una paradoja. Si en el año 2023 se van fuera 400.000 jóvenes profesionales universitarios y sólo se licencian 190.000, esto significa que tenemos una gran diferencia en personal cualificado que sale. Podemos estar diseñando un país de empleo barato, de servicios al consumo, basado en el turismo que ahora es uno de los grandes motores del crecimiento, pero a mi juicio de esto no se trata. Yo lo que tengo es preocupación. Y creo que España tiene potencialidad para resolver estos problemas. Todo exige unas condiciones necesarias, pero no suficiente, que tiene que ser un consenso político institucionalidad.
–El regreso de Donal d Trump…
–Hay aspectos de Trump que ya se venían venir de su primera legislatura. Ya en su primera legislatura decide que no estaban dispuesto a sufragar ellos la OTAN. Ahora está pidiendo unas exigencias que está provocando unos cambios en todos los países de Europa. Esto lleva a tener que invertir más en defensa, en arma. En esta segunda etapa de Trump se pueden provocar problemas muy serios en la estabilidad económica a nivel mundial. Está provocando unas tensiones, no solo comerciales y económicos. Trump nos obliga a ponernos la pilas en Europa. Yo creo que la democracia estadounidense va a reaccionar. Las decisiones que está tomando van a tener un efecto retorno y bumerán, y van a perjudicar a las familias trabajadoras estadounidenses. Esto puede tener graves problemas geopolíticos en el mundo que nos afecte de una manera drástica. Pero Europa tiene capacidad para poder abordar esa situación en términos económicos, militares y sociales.
¿Mario Draghi dice que Europa ya no es competitiva?
Antes la gran potencia exportadora era Alemania. Europa no es competitiva porque no es Europa. Porque no nos hemos expresado como una potencia única. Para exportar e importar, siempre hemos ido por libre. Estados Unidos en la etapa de joe Biden desarrolla una iniciativa para reducir la inflación, para atraer empresas y mete mucho dinero. En Europa si sumas todo lo relaciones con eso suma mucho más dinero. En estos términos Europa no ha sido Europa.
