Madrid, a 25 de enero de 2026.
El Movimiento Ultreya ha presentado la 7ª vuelta a España en FITUR con la
participación de todos los alcaldes de los pueblos incendiados y los gerentes de
Rutas del Vino de España.
El sábado 24, se dieron cita los alcaldes y alcaldesas de los pueblos que han sido
azotados por los incendios sufridos en los últimos años y los generantes de las
Rutas del Vino de España que participarán en 2026 en la séptima Vuelta a España
solidaria del Movimiento Ultreya. A esta presentación acudieron también
centenares de seguidores del Movimiento Ultreya llegados desde distintos puntos
del país.

Durante la presentación se describieron las características de las 8 etapas y los
alcaldes, alcaldesas y generantes de las RVE expusieron muchos de los atractivos
que activarán en cada una de las etapas. Vinos de denominaciones de origen,
castillos, monasterios, gastronomía, folclore… todo el patrimonio de un país que
se expone al paso de la expedición ciclista.
Con salida en Jerez de la Frontera el 4 de julio y finalización en Haro tras 8 etapas
que tendrán parada en Almendralejo, Cabezabellosa, Jarilla y Villar de Plasencia en
la provincia de Cáceres, en Medina del Campo, San Martín de Castañeda, Tremor
de Arriba en Igüeña, Lerma, San Salvador de Cantamuda, El Ciego, Olite, San
Martín de Unx y Arguedas, esta vuelta a España se consolida como un proyecto
social que vertebra la península dando visibilidad a la España despoblada a través
de la cultura y el deporte.
Reconocer el patrimonio histórico de los pueblos como esperanza de su futuro;
potenciarlo a través de la entrega de cheques solidarios a las asociaciones que
mantienen con vida a estos pueblos; difundirlo a través de sus redes sociales; y
conservarlo a través de la producción de una serie documental de carácter
etnográfico, son los cuatro pilares de acción del Movimiento Ultreya. De esta
manera en 2026 se generará la 4 serie documental, en la que se mostrará dos
realidades rurales que subsisten en la Península Ibérica: aquella que ha podido
conservar, generación tras generación, el conocimiento sobre usos y manejos de
la tierra en torno a la viticultura, generando una economía creciente en favor de la
vida rural. Y, por otro lado, la realidad de otra ruralidad que, además de sufrir un
despoblamiento galopante, vio cómo el fuego reducía a cenizas parte de su
patrimonio.
