
Antolín SÁNCHEZ GIL
█ Profesor de literatura, escritor e investigador histórico
Dos tarjetas postales enviadas desde París a su madre en Puerto de Béjar en 1924 por Pablo, segundo hijo de Unamuno, demuestran la presencia de la familia Unamuno en este bello pueblo del sur de la provincia salmantina, rayando Extremadura. Ambos documentos hacen referencia a la época de su padre en el destierro-exilio.
Puerto de Béjar, a 2 de agosto de 2026. Redacción LA ALDABA.
Desde hace tiempo, Antolín Sánchez Gil, profesor de Literatura por Salamanca, viene trabajando en los archivos de Puerto de Béjar, su pueblo, porque considera que son un filón inagotable de fechas, personas y acontecimientos que tienen grandeza más que suficiente para ser rescatados del olvido.
–¿ Cómo se ha descubierto la presencia de la mujer de Unamuno en Puerto de Béjar?
–Yo no he descubierto absolutamente nada. He buscado datos que ya tenían signatura propia y estaban tratados y catalogados por la Universidad de Salamanca. Casa-Museo Unamuno, donde me han facilitado todo lo que buscaba y me han tratado con exquisita profesionalidad, Ana Chaguaceda, Directora del Archivo y todo el equipo.
–¿Cuál fue la causa que le encaminó hacia este trabajo?
–Lo que me impulsó a introducirme en esta apasionante tarea es haber comprobado que las familias Encinas Reyes, Unamuno Lizárraga y García Rivera fueron cautivadas por la grandeza del mismo paisaje: Puerto de Béjar.
Efectivamente, todo empezó cuando los familiares de don Pedro Encina Reyes, Secretario General de la Universidad de Salamanca, se ponen en contacto conmigo y me comunican que su antepasado murió en Puerto de Béjar. Así fue y el Acta de Defunción constata que el señor Encinas estaba pasando el verano en Puerto de Béjar, viviendo en la Calle Lindes 5 y fallece allí el 14 de agosto de 1920, recibiendo sepultura al dia siguiente en la misma localidad. Seguimos buscando su tumba.
En este sentido, la verificación de la estancia y muerte del señor Encinas Reyes en Puerto y la estancia de Concha Lizárraga allí , dan pie para suponer una posible relación amistosa entre las familias Encinas y Unamuno. Para dar base a esta hipótesis vale el hecho de que Pedro Encinas y Unamuno tuvieran como núcleo de coincidencia su trabajo diario en la Universidad ; motivo por el cual se podría pensar en una supuesta relación que sobrepasara el ámbito estrictamente académico y ocupara también su tiempo de descanso, aficiones y viajes a los que Unamuno se refiere con la expresión “hacer geografía». “Pero, insistimos, nada de esto está demostrado documentalmente todavía y, por lo tanto, lo ofrecemos como una hipótesis sobre la cual se está trabajando a fondo”.
Lo mismo ocurre con don Santiago García Rivera, coetáneo de ambos, ilustre hijo de Puerto de Béjar, donde nació en 1870, siendo sus padres “profesores de instrucción primaria» en Puerto; carrera que luego estudia don Santiago en Salamanca y Madrid y ejerce en Bilbao, donde logró la máxima consideración por parte del Ayuntamiento y del pueblo de Bilbao. Se le considera como un «adelantado» de su tiempo en el campo de la pedagogía de la escuela española en aquel momento.
Dejándonos llevar de la preciosa valoración de Miguel Elias Sánchez al proclamarla consonancia entre el paisaje interno y el externo que Unamuno simbiotiza con insuperable maestría, ¿por qué no pensar que Unamuno buscó Puerto de Béjar como atalaya de privilegio desde la cual contemplaba cada tarde la canchalera sagrada de la Peña de Francia con ocasos de belleza apoteósica entre oro, sangre y violeta?
No olvidemos a este respecto, aunque siempre moviéndonos en lo probable, que la Peña de Francia era el lugar por excelencia de Unamuno, por lo cual desde Puerto le sería posible al gran Rector experimentar las mismas vivencias, ‘física’ y ‘metafísica’ (usando los términos de Jase Luis Puerto), que experimentó antes desde la “atalaya» sagrada.
–Las tarjetas postales no indican la dirección dentro del pueblo ¿Será posible encontrar la casa?
–Por tradición oral se alude desde hace tiempo a una casa en la que posiblemente vivió. Unamuno; pero, aunque puede ser válido, no hay que aceptarlo sin más.


A partir de 1920, fecha de la muerte del señor Encinas Reyes, su esposa sigue en cuerpo y alma en Puerto de Béjar con un cariño muy especial, porque en lo alto del pueblo, había tomado aposento para siempre su marido; o, como diría Machado, allí arriba donde está su tierra.
–¿Ambas esposas, Tránsito y Concepción, atravesando momentos muy difíciles, comparten el dolor irreparable de la muerte y la pena del destierro bajo el mismo techo en casa de los Encinas en la Calle Lindes, número, 5?
–Además, ¿al tratarse de la esposa de Unamuno, persona sobradamente conocida, como indica la ausencia del segundo apellido, no se pone la dirección completa porque no se necesita? En definitiva, todos los datos requieren rigor, mucho rigor…
–¿Qué va a significar esto para Puerto de Béjar?
–Con la debida autorización de la Universidad de Salamanca. Casa-Museo Unamuno, se ha optado por la publicación en prensa, «La Aldaba», con el fin de que algo ‘tan nuestro’ sea conocido por todos y despierte el interés cultural que merece. Yo, quisiera contagiar la emoción que sentí cuando tuve entre mis manos las postales que ya podéis conocer. Es muy importante que estemos dispuestos a implicarnos en reactivar el bagaje cultural que hay en Puerto. Hay mucho por hacer,…y, por ello, confío en el grupo de jóvenes bien preparados. Estoy seguro que ellos darán el paso en busca de horizontes limpios y luminosos.
Efectivamente, celebrar hoy un acontecimiento literario de esta magnitud no puede quedar relegado al olvido y, poco a poco, perder el imperecedero significado que él debe conservar con el paso de los tiempos. El hecho real y probado de que las esposas del Gran Rector y del Señor Secretario General de la egregia Universidad de Salamanca encontraron cobijo entre nuestros antepasados y el abrazo afectivo que cada día recibían de un entorno paisajístico y fraternal; este hecho tiene que alcanzar el rango de imperecedero en los tiempos presentes y en los siglos que están por venir. No…no, una celebración como ésta tiene que grabar en lo más hondo de su hondón un significado auténtico e inmortal. Tiene que predisponer a Puerto de Béjar para que el bagaje cultural que atesora pase a ocupar el primer objetivo a tratar y moldear; objetivo a conseguir que en nuestros días deja mucho que desear… Por eso, proclamamos que este hallazgo sea un “amanecer cultural” que trascienda la vida diaria del Pueblo y se transforme en una convivencia firme, compacta y sólida; convivencia débil que hoy se quiebra y se tambalea… Claro que sí ¿por qué, no? Este gran encuentro con las huellas unamunianas nos tiene que llenar de esperanza y saber ver la vida desde la vertiente humana y humanizadora en la que nada pueda ser justificado, dando la espalda a la dignidad del hombre. Así y solo así la convivencia vendrá sola y silenciosa…
–¿Y qué decir del propio Unamuno en Puerto de Béjar?
— La presencia de don Miguel está prácticamente evidenciada, pero es necesario manejar datos con base sólida ceñidos al rigor. Todo llegará a su tiempo, esto está empezando y el camino es muy prometedor… Y en esta tarea de búsqueda continua estoy sumamente agradecido a la Asociación de Amigos de Unamuno de Salamanca quien en la persona de su presidente, don Francisco Blanco, me ha servido de aldabón definitivo para que mis ganas no decaigan y lleguemos a los objetivos propuestos.
–¿Qué le ha supuesto este trabajo?
–Emoción y felicidad, mucha felicidad . Por eso desearía que esta noticia sirviera para que Puerto de Béjar , tomando como referencia al gran Rector, abra su agradecido lazo de unión con esa grandiosa institución de la Universidad de Salamanca, cuna de los Derechos Humanos, y cada día pueda desgranar en sus sentimientos la grandiosidad de cada atardecer, como lo hizo Unamuno: Puestas de soles de rosa eterno…
