José Miguel Contreras estuvo en el nacimiento de laSexta y ha desarrollado buena parte de su carrera entre la producción audiovisual, la investigación y la dirección de medios. Tras su etapa en PRISA Media, regresa a la televisión en abierto con La Séptima, que empezará sus emisiones el 5 de noviembre
José Miguel CONTRERAS █ Impulsor del nuevo canal de televisión La Séptima
Por Marciano MARTÍN CASTELLANO
José Miguel Contreras lleva años pensando en una nueva televisión. La idea comenzó a tomar forma en 2019, después de su salida de Atresmedia, al detectar, según explica, un modelo audiovisual que llevaba demasiado tiempo sin evolucionar.
Ahora prepara La Séptima, un proyecto que pretende competir no solo en la TDT, sino también en las redes sociales y las plataformas digitales. Su apuesta pasa por una televisión de acompañamiento, con información en directo y una redacción capaz de trabajar simultáneamente para televisión, radio, web, redes y podcast.
“Explicaremos la realidad desde una perspectiva progresista”
Contreras defiende abiertamente que el proyecto tendrá una perspectiva progresista y reivindica que los periodistas puedan explicar desde qué posición ideológica informan.
–La idea de La Séptima viene de lejos. ¿Por qué decide ponerla en marcha ahora?
–La idea del canal de televisión viene de tiempo atrás. Yo llevo intentando montarla desde el año 2019. Después de mi salida del grupo Atresmedia estuve pensando qué necesidades había en el mercado español, qué oportunidades, y enseguida detecté que creía que en el campo de la televisión nos habíamos quedado estancados en un modelo que se creó en 2006, hace 20 años, cuando salieron Cuatro y laSexta, y que realmente no había evolucionado.
Era tiempo y era momento de ofrecer una alternativa televisiva más moderna, más abierta y que rompiera, de alguna forma, un esquema informativo en el audiovisual en España con un sesgo ideológico extremadamente marcado a la derecha, en el que la mitad de la población española no tiene oportunidad siquiera de acceder a algún medio que le dé una visión o un punto de vista progresista.
Por tanto, se unían una cuestión ideológica, de entender que en España no había pluralidad suficiente; una oportunidad empresarial, de entender que había un hueco de mercado; y, por otro lado, el ver también desde mi perspectiva personal a qué me iba a dedicar a partir de ese momento. Me pareció que este era el mejor de los sueños posibles.
–¿Qué va a tener La Séptima que vuelva a despertar esa ilusión?
–Yo creo que tiene el afán de romper un modelo absolutamente obsoleto, cerrado, que es lo que ahora mismo ofrece la televisión privada en España.
La televisión privada en España básicamente está controlada por grupos que legítimamente —y yo en eso no tengo el más mínimo reproche— han optado por apostar por líneas puramente conservadoras.
Pero en el ámbito progresista no hay nada, no hay ninguna alternativa. Si alguien va a una televisión pública puede encontrar algo, pero realmente que el 100% de la oferta privada en España tenga el mismo color político yo creo que es algo que debería llamar la atención.
A mí me parece que no tiene mucho sentido en un país democrático que la pluralidad no exista, porque la audiencia existe. Existen millones y millones de personas.
“Un sueño: que conservadores y progresistas discutieran sobre la realidad”
Esa gente querrá tener medios de comunicación que le expliquen la realidad. Y esto es muy importante: no se trata de hacer propaganda política, se trata de explicar lo que ocurre, los hechos que están condicionando la vida tanto de España como del mundo actual, desde una perspectiva progresista.
–La televisión tradicional está viviendo una transformación profunda. ¿Dónde está la oportunidad?
–Lo que mejor ha funcionado en estos últimos años son canales que hagan todo lo contrario de lo que hacen las plataformas americanas o las grandes plataformas de streaming, que básicamente hacen series y películas para que tú las veas cuando quieras, donde quieras y como quieras.
–¿Qué es lo que no pueden hacer?
–Atender las realidades locales de cada país en el momento, en directo.
Entonces, en todos los países se han desarrollado este tipo de canales como el que vamos a poner en marcha, que es La Séptima, que son canales en directo que, de alguna manera, retransmiten la vida del país desde una perspectiva mucho más cercana, mucho más inmediata.
–¿Y las redes sociales?
–Hoy en día, la televisión ya no se puede entender solo como el aparato que tenemos en casa con el mando a distancia.
Cuando hablamos de La Séptima, La Séptima no va a ser solo un canal de televisión. Básicamente va a ser una cabecera que va a tener multitud de ventanas. Todas las imaginables, incluso las inimaginables. Si surgen nuevas, también estaremos.
La idea es que los contenidos de La Séptima no solo estén en televisión, estén en TikTok, estén en Instagram, estén en X y estén a través de las plataformas para que puedas acceder a ellos en cualquier momento y en cualquier sitio.
Esto es vital para entender el futuro de los medios de comunicación.
–¿Deben los periodistas mostrar sus ideas o tratar de ocultarlas?
–Yo soy manifiestamente partidario de que sí.
Creo que es mucho más democrático y que es mucho más limpio y transparente. Y creo que, en vez de ser un reproche, debería ser una virtud el que tú supieras que alguien es de derechas o alguien es de izquierdas y te cuenta lo que pasa.
No hay ningún problema. Tú ya sabes desde qué perspectiva lo hace. El problema es cuando alguien lo oculta y te está aparentando que lo que te está diciendo es una verdad independiente, equidistante, cuando es mentira.
Nosotros somos uno de los pocos canales que abiertamente se plantea y se va a presentar como un canal que tiene un punto de vista progresista.
No es lo mismo ver un paisaje desde la cima de la montaña que verlo desde el valle, pero lo tienes que explicar para que se entienda qué es lo que ves.
“La gran batalla de este curso político será la desmoralización de la izquierda”
–¿Cómo ve el último año político?
–Yo siempre veo la política con bastante distancia y frialdad, porque la conozco por dentro y sé que, en realidad, son profesionales de la estrategia.
Está claro que la estrategia que sigue la derecha en España es la misma que sigue la derecha en todo el mundo: una oposición absolutamente destructiva.
“El arma más poderosa contra las malas prácticas políticas es votar”
Tiene básicamente dos objetivos. El primero es cabrear a la gente al máximo, transmitirle la sensación de que su vida es miserable, que le están quitando derechos y que todo va mal, llevando la indignación hasta el límite. Y, en paralelo, desmoralizar a la gente más ilusionada o que pueda tener una perspectiva progresista.
–¿Cree que esta estrategia de confrontación puede terminar condicionando el resultado de las próximas elecciones?
–Es una guerra y una violencia política abierta y notoria. Está dando resultados en muchos países y aquí puede que también los dé.
Pero existe un arma absolutamente única y poderosísima para acabar con las malas prácticas en el ejercicio de la política: votar.
El día que hay que ir a votar, si millones de ciudadanos ponen una papeleta que defienda los derechos democráticos, van a ganar y no van a poder hacer nada.
Hay mucha gente, sobre todo de izquierdas, que ahora mismo está abrumada, asustada y preocupada, sin saber muy bien qué está ocurriendo.
–¿Hasta qué punto considera que el desánimo de la izquierda puede ser decisivo en las próximas elecciones?
–El gran problema que puede cambiar, de alguna manera, el modelo político de España es que esa gente de izquierdas se desanime y deje de votar.
No encuentra razones para hacerlo y se siente abrumada por unos medios de comunicación que, en lugar de contar cómo va el país, ponen el foco en determinados casos inflados, mentiras, propaganda y un escándalo detrás de otro. Y, lógicamente, todo eso acaba desanimando.
Creo que esta va a ser la gran batalla de este curso político. Y en la comunicación va a ser muy importante que la gente conozca de verdad la realidad que existe más allá de esa España negra y lúgubre que pintan algunos medios de comunicación.
–¿Qué papel deberían jugar los medios de comunicación para combatir esa percepción de una España en crisis permanente?
–España sigue siendo exactamente igual. Tampoco parece que se haya hundido. Estamos en uno de los mejores momentos económicos que se pueden estar viviendo en Europa y, sin embargo, ese aspecto tenebroso forma parte, única y exclusivamente, de una estrategia política transmitida y difundida a través de un entorno mediático uniforme, que cuenta una realidad interesada y absolutamente coincidente con el ideario conservador.
