Los antiguos vecinos y descendientes del pueblo cacereño, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1980, han conseguido los permisos necesarios para celebrar la ceremonia en el bar Angelito, mientras reclaman la reparación de la cubierta de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
La histórica villa de Granadilla, situada en el término municipal de Zarza de Granadilla, vivirá este domingo una celebración de Todos los Santos muy diferente a la habitual. La tradicional misa se trasladará al café bar Angelito, situado en la plaza Mayor, debido al riesgo de derrumbe de la cubierta de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, cuyo deterioro continúa sin resolverse.
La ceremonia está prevista para las 12.00 horas y permitirá que los antiguos habitantes de Granadilla y sus descendientes mantengan una de las tradiciones más arraigadas de este pueblo cacereño, cuyos vecinos tuvieron que abandonarlo hace más de seis décadas.
La organización de la misa ha requerido numerosas gestiones ante Parques Nacionales, Patrimonio y el Obispado de Plasencia para conseguir las autorizaciones necesarias y encontrar un espacio alternativo seguro.
El mal estado de la cubierta de la iglesia ya obligó a suspender la celebración religiosa del pasado 15 de agosto. Ante la falta de reparaciones, los antiguos vecinos han buscado una solución que permita mantener el encuentro de Todos los Santos sin poner en peligro a los fieles.
La elección del bar Angelito como lugar de celebración supone una circunstancia excepcional para una comunidad que continúa profundamente vinculada a su antiguo pueblo.
Los Hijos de Granadilla reclamarán la reparación de la iglesia
Tras la ceremonia religiosa, los Hijos de Granadilla tienen previsto reunirse para reclamar la reparación de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los edificios más emblemáticos de la villa amurallada.
El deterioro del templo preocupa especialmente a quienes mantienen viva la memoria de Granadilla y consideran fundamental conservar su patrimonio histórico y religioso.
La antigua villa fue declarada Conjunto Histórico-Artístico mediante el Real Decreto 2428/1980, de 26 de septiembre, una figura de protección que reconoce el valor patrimonial de su conjunto urbano medieval. La declaración comprende todo el recinto intramuros, incluidos el castillo y la muralla, además de una zona de protección de 80 metros alrededor de su perímetro.
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVI, forma parte de este conjunto protegido. Se trata de un templo de una sola nave, levantado con sillares y mampostería, que conserva elementos arquitectónicos de tradición gótica. Su situación actual ha vuelto a poner de manifiesto la preocupación de los antiguos vecinos por la conservación del patrimonio de Granadilla.
Granadilla fue expropiada con motivo de la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Sus últimos habitantes abandonaron la localidad en 1964, aunque las aguas nunca llegaron a cubrir sus calles.
Desde entonces, las celebraciones religiosas de agosto y noviembre se han convertido en ocasiones especiales para que antiguos vecinos, familiares y descendientes regresen al pueblo, se reencuentren y recuerden a quienes ya no están.
Este 1 de noviembre, la misa no podrá celebrarse en el interior de la iglesia, pero la tradición continuará en un espacio alternativo de la plaza Mayor.
Granadilla vuelve así a demostrar que, pese al paso del tiempo y al abandono que sufrió, el vínculo de sus antiguos habitantes con el pueblo sigue vivo.
