Zarza de Granadilla, a 2 de febrero de 2023

Ricardo Hernández. Escritor y naturalista
Esta singular ave, perteneciente al orden Caprimulgiformes, está emparentada con las rapaces nocturnas según estudios de comparación de ADN. Son aves estivales y poco conocidas por su actividad crepuscular y nocturna.
Existen dos especies en la península; el chotacabras gris (o europeo) y el pardo (o cuellirrojo). Ambas son aves migratorias y es durante los meses estivales cuando se la puede ver volando tras los insectos con un peculiar estilo, inconfundible para el estudioso de las aves.
El nombre de chotacabras proviene de la creencia de los pastores que pensaban que esta ave rondaba el ganado para beber su leche, pero la realidad es que suelen aparecer cerca del ganado con la intención de alimentarse de los insectos que son atraídos por los excrementos del rebaño.
Es difícil observar un chotacabras durante el día, puesto que suelen aparecer muy bien mimetizados con el terreno. Más fácil es divisarlos por la noche, en pleno vuelo de planeo tras los insectos o al caminar por algún terreno o camino pedregoso en los cuales es posible que demos con ellos. No resulta sencillo en un primer encuentro identificarlos, sobre todo para el profano en el conocimiento de las aves y porque su aparición es bastante imprevista. Suelen salir volando desde el suelo, muy cerca de los pies. Este tipo de comportamiento y una silueta de alas y cola larga junto con un estilo de vuelo más bien frágil, que combina planeos y cortos aleteos, nos podrá ayudar a identificarlo.
Para la caza de los insectos en vuelo, presenta una serie de vibrisas o pelos especializados que le sirven a modo de embudo para atrapar los insectos, y que también deben tener una función táctil o como receptor de las vibraciones de estos para facilitar su localización y captura nocturna.
Hace una puesta de huevos en el suelo muy difícil de localizar incluso cuando alguno de los progenitores esta echado, puesto que el camuflaje de su plumaje con el terreno es perfecto. Si se ven amenazados por algún peligro pueden realizar algo del todo extraordinario. Como mecanismo de defensa de sus huevos, son capaces de introducirlos en su cavidad bucal y transportarlos hacia otra zona más segura. Por lo tanto, si los observamos echados en el suelo durante la época de cría es mejor pasar de largo, como si no los hubiéramos visto, para evitarle molestias innecesarias.
Desgraciadamente muchos chotacabras son atropellados en la carretera o en caminos debido a su costumbre de frecuentar estás zonas ricas en insectos, que a veces capturan directamente del suelo.
Si bien es un ave poco conocida, es de lo más extraordinaria para el naturalista o aficionado y figura como una de las joyas de la naturaleza ibérica que merece nuestro estudio y conservación.