El olivar Manzanilla Cacereña centra una nueva iniciativa del Grupo Socialista en la Asamblea de Extremadura, que ha registrado una propuesta para reclamar a la Junta medidas urgentes destinadas a garantizar la viabilidad del cultivo tradicional de montaña, especialmente en el norte de la provincia de Cáceres.
El Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Extremadura ha registrado una propuesta para instar a la Junta de Extremadura a poner en marcha un conjunto de medidas urgentes e integrales destinadas a garantizar la viabilidad del olivar tradicional de montaña de la variedad Manzanilla Cacereña.
La iniciativa pone el foco en la necesidad de preservar un cultivo estrechamente vinculado al territorio, que constituye una actividad agrícola de especial relevancia para numerosas explotaciones familiares y municipios del norte de la provincia de Cáceres.
La Manzanilla Cacereña es una variedad de aceituna de gran arraigo en Extremadura, especialmente apreciada por su utilización tanto para aceituna de mesa como para la elaboración de aceite de oliva. Su cultivo tradicional forma parte del paisaje agrario y del patrimonio agrícola de distintas comarcas cacereñas.
Un cultivo ligado al desarrollo rural
El olivar tradicional de montaña presenta características que lo diferencian de las plantaciones intensivas y superintensivas. La pendiente de los terrenos, la dispersión de las parcelas y las dificultades para mecanizar determinadas labores agrícolas pueden incrementar los costes de producción y reducir la rentabilidad de las explotaciones.
A estas circunstancias se suman desafíos generales del sector agrario, como el relevo generacional, la evolución de los costes de producción y la necesidad de mejorar la comercialización y el valor añadido de los productos.
En este contexto, la propuesta registrada por el Grupo Socialista plantea la necesidad de una intervención de la Administración autonómica para favorecer la continuidad de este modelo productivo.
La importancia de conservar el olivar tradicional
Más allá de su dimensión económica, el olivar de montaña desempeña un papel relevante en la conservación del paisaje, el mantenimiento de la actividad agrícola y la fijación de población en el medio rural.
La continuidad de estas explotaciones también contribuye a preservar prácticas agrícolas tradicionales y un patrimonio varietal asociado a la identidad de las comarcas productoras.
La iniciativa socialista sitúa así el futuro de la Manzanilla Cacereña en el debate parlamentario extremeño, con el objetivo de que la Junta adopte medidas que permitan mantener la actividad y garantizar la viabilidad de las explotaciones.
La propuesta deberá seguir su correspondiente tramitación en la Asamblea de Extremadura, donde podrán concretarse las posiciones de los grupos parlamentarios sobre las actuaciones necesarias para apoyar a los productores de este cultivo tradicional.
