La Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura inicia los trámites para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Zona Arqueológica la ciudad romana de Cáparra (Guijo de Granadilla-Oliva de Plasencia), el Templo de Piedras Labradas, en la sierra de Jarilla y la villa de La Granjuela, en Casas del Monte. En julio de 1931 el Gobierno Provisional de la II República ya declaraba entre otras piezas el Arco, las ruinas y el punete de la ciudad romana de Cáparra, Monumento Histórico-Artístico, perteneciente al Tesoro Artístico Nacional
Hervás, a 3 de enero de 2026.
Consejera de Cultura de la Junta de Extremadura incoa expediente de declaración de Bien de Interés Cultural a favor de la “Ciudad romana de Cáparra y su territorio: templo del Collado de «Peñas Labradas» y Villa romana de «La Granjuela» en los términos municipales de
Oliva de Plasencia, Guijo de Granadilla, Jarilla y Casas del Monte (Cáceres), con la categoría de Zona Arqueológica. La resolución fue publicada el pasado 2 de enero de 2026en el Diario Oficial de Extremadura (DOE).
Ha de significarse, a tales efectos, que el bien denominado “Arco, las ruinas y el puente de
la ciudad romana de Cáparra” constituye uno de los enclaves arqueológicos más destacados
y mejor conocidos de la provincia de Cáceres, cuyas singulares características hicieron que
fuese declarado Monumento Nacional en 1931, por el Gobierno Provisional de la II República.
El origen de Cáparra se halla en su función inicial como una “mansio” (estación de descanso
y avituallamiento) en la Vía de la Plata. Así, Cáparra se situó entre la “mansio” Rusticiana (identificada con un asentamiento entre Galisteo y Plasencia) y la “mansio” Caelonico (en el entorno de Baños de Montemayor y Puerto de Béjar). Debido a esta intensa y fundacional vinculación con la calzada, Cáparra desarrolló un patrón urbano particular que algunos autores denominan “urbanismo de tránsito”. La Vía de la Plata se convirtió en su eje principal, ejerciendo la función de “decumanus maximus”. Este tipo de desarrollo era propio de una ciudad de reducido tamaño cuyo carácter era eminentemente caminero, comercial y con funciones de ordenación territorial.

Un ejemplo muy significativo de estos últimos es la Villa romana de “La Granjuela”. Esta se halla emplazada en el actual cruce de la carretera N-630 con el acceso a Casas del Monte.
En ella, destaca la construcción de un gran mausoleo funerario de planta octogonal, cuya estructura se conserva perfectamente. Este monumento pone de manifiesto, la importancia y la expansión del cristianismo a partir de los siglos III-IV.
Por su parte, el templo del Collado de “Peñas Labradas”, en Jarilla, es una edificación de pequeñas dimensiones, de escasamente seis metros de lado, emplazada a más de 1.000 metros de altura. Su emplazamiento está relacionado con los antiguos cultos indígenas vetones a la naturaleza y a las aguas que discurren desde la montaña.
En suma, los sitios arqueológicos de “La Granjuela” y el templo del Collado de “Peñas Labradas” permiten comprender la concepción de un espacio romanizado de gran interés.
Sin duda, por todo lo expuesto, se trata de un bien paradigmático del patrimonio histórico y arqueológico en la provincia de Cáceres, que debe conservarse y protegerse para su legado a las generaciones futuras.
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PRIMER DIBUJO DE CÁPARRA
El primer dibujo del arco se debe al humanista italiano Mariangello Accursio, en fechas tan tempranas como 1525, que acompañaba al séquito del emperador Carlos V. En la misma corte se encontraba Nicolaus Mameranus, luxemburgués, que también se hizo eco de los restos caparenses.
En la actualidad los yacimientos de la ciudad romana de Cáparra está en un proceso de remodelación que concluirán en varias semanas.
