
Por Pepe Blanco.
Puerto de Béjar, a 2 de septiembre de 2025
Si siembras respecto, cosechas respecto. Si das amor, recibes amor, pero si lo que proyectas son juicios, crítica o envidia, lo que vuelve es un vacío enorme.
En diciembre de 1943 ocurrió una de las historias más humanas y poco recordadas de la Segunda Guerra Mundial.
El teniente Charlie Brown, al mando de un bombardero B-17, intentaba regresar a Inglaterra tras haber perdido a varios hombres y con sólo un motor en funcionamiento, cuando fueron interceptados por un caza alemán pilotado por Franz Stigler.
Stigler podía haberlos derribado, pero eligió la compasión y en ese instante recordó las palabras de su antiguo comandante, el mayor Gustav Rödel: “si algunas vez disparas a un enemigo en paracaídas, te mataré yo mismo”. Stigler entendió que aquel avión ya no era una amenaza y sí un enemigo indefenso. En lugar de disparar, lo escoltó hasta que salieron del espacio aéreo alemán y luego desapareció.
En los años 80, Brown comenzó a buscar al piloto alemán que la había salvado la vida. Tras años de investigación, en 1990 lo encontró. Nada más verse se fundieron en un abrazo y mantuvieron una relación especial hasta el final de sus días.
“Elige la bondad”
“Sé compasivo”
“La nobleza no se hereda, se elige”
“Hacer el bien es el mayor acto de liderazgo”
“El fuerte no hace leña del árbol caído”
El incidente de Charlie Brown y Franz Stigler ocurrió en diciembre de 1943 cuando después de un exitoso bombardeo aéreo sobre la ciudad alemana de Bremen la fortaleza volante B-17 del segundo teniente Charles Brown (denominada “ye olde pud”) fue severamente dañada por el caza alemán.
El piloto de la Lufwaffe Franz Stigler tuvo la oportunidad de derribar al bombardero dañado tras localizarlo mientras repostaba.
Franz Stigler despegó y comenzó a perseguirlo, se colocó en paralelo y le hizo señas al piloto para que aterrizase, pero éste se negó y continúo la marcha, fue entonces cuando el caza aminoró la velocidad y se colocó detrás, para asombro de Brown, y lo escoltó hasta las costas francesas para así evitar que los artilleros alemanes lo derribasen.
Finalmente, y gracias a la ayuda del piloto alemán, el B-17 logró escapar en dirección a Inglaterra.
Cuando hagas un favor, no lo recuerdes, cuando lo recibas, nunca lo olvides.
“Lidera tu vida, lidera tu destino”.
