Por Pepe Blanco
Puerto de Béjar, a 3 de octubre de 2025.
Antolín Sánchez: suspendía el evento que se celebra todos los años en “Puerto de Béjar”, donde se recuerda la invasión del pueblo por el ejército napoleónico, la gente grande como el “Profe” sabe donde se tiene que estar en cada momento.
La Garganta necesitaba ayuda y “Puerto de Béjar” estuvo en ese momento a la altura de las circunstancias, como lo hubiera hecho La Garganta si ese terrible incendio hubiera ocurrido en Puerto, los paporros nos habrían ayudado, este humilde escribidor no pudo estar por la edad pero dos de mis allegados estuvieron al pie del cañón (que alegría), lo cual me contaron lo bien que se portaron con ellos la gente del pueblo, continuamente ofreciéndoles de todo lo bueno que tiene esa tierra, me decían que “LIDIA y LUCIA” ofreciendoles agua y comida constantemente con esta manera de ser se hicieron más grandes.
No me extraña nada de los paporros, yo de niño en mi casa siempre escuché hablar de La GARGANTA porque en 1918 un hermano de mi padre, el tío Damián muerto en la guerra incivil fue adoptado por una familia humilde de dicho pueblo, “Francisco Canelo”, siempre intenté localizarlos y al final dí con dos hermanastros de él, “Mateo” y “María” y fallecidos y quedé encantado, esto demuestra la buena gente y generosa que son.
En esos días tan angustiosos de fuego hay que destacar la labor de su alcalde “Juan González” que vió venir el fuego unos días antes cuando rugía por las laderas de Casas del Monte, decidió actuar reuniendo maquinaria y contando con cientos de voluntarios de su población y de pueblos cercanos para realizar tareas de prevención. El alcalde de La “GARGANTA” se adelantó a los acontecimientos.
Este pueblo serrano de Cáceres tiene coraje y “c…..es” y ganas de trabajar para que lo más pronto posible recuperar ese bello lugar.
Esperamos todos que los poderes públicos también estén a la altura de las circunstancias porque La GARGANTA y su gente se lo merecen.
He asistido a las fiestas patronales como hago desde hace años y a pesar del cobarde fuego que se produjo, las fiestas no han decaído, esta gente sabe donde tiene que estar en cada momento, si hay que trabajar se hace y si se tiene que hacer fiesta pues se hace, “ole ole y ole”.
Dicho esto hay que tener un poquito de humor, que en los tiempos que corren no vienen nada mal. El día 6 durante la misa San Antonio se movió de sitio en la Iglesia porque estaba cabreado por no llevarlo donde estaba el incendio, porque este hombre siempre procuró en su vida ayudar y hacer el bien.
Dicho esto, de La GARGANTA se puede decir mucho, yo doy una pincelada de lo que pienso, que son generosas sin ninguna duda, repito y lo diré cuantas veces haga falta aunque aburra, si no existiera Extremadura yo la inventaría y para hablar de La GARGANTA las palabras se me quedan cortas.
“Qué bonito” , LA DE UN PAPORRO ES LA VIDA MEJOR.
