
Comenzamos el año con una recomendación de lectura de: “1984 de George Orwell» pero en una nueva versión: ”1984 Julia». Retelling autorizado por los herederos de Orwell y contado desde el punto de vista de una mujer; la compañera clandestina de Winston Smith, escrita por Sandra Newman.
Madrid, a 2 de febrero de 2025.
La versión de Newman, nos muestra cómo es para las mujeres sobrevivir en el mundo de Gran Hermano. “En realidad, solo era un viejo triste, parecía que se había tragado una mosca y tosía más que hablaba. Era menudo y de tez muy blanca, atractivo o podría haberlo sido si no hubiera tenido siempre aquella cara de amargura. Nunca se le veía sonreír, salvo por aquella falsa mueca de devoción típica del partido”.
–Arrancamos con la descripción del camarada Winston Smith, bastante despectiva por parte de Julia. Una declaración de intenciones.
–Sí, tenemos una descripción bastante negativa de Winston también en la obra de Orwell en 1984. Pero en este caso, es la descripción de Winston desde la perspectiva de Julia. Y refleja a los dos y da una visión bastante clara de cómo se puede sentir atraída por un hombre al que no le ve ningún interés. Y esto, me parece más interesante aún.
–¿Fue quizás una de las condiciones, intentar comprender por qué Julia podía sentirse atraída por un hombre como él?
–Sí, lo único que Bill Hamilton, albacea del patrimonio de Orwell me pidió, fue que diera respuesta a la pregunta del por qué una mujer como Julia, una mujer joven, atractiva, se acuesta con Winston, que era un tío que no era atractivo, que no era interesante, que era tan aburrido que ella se quedó dormida en la sesión. Entonces, pensé que Julia vivía en este mundo totalmente oscuro que necesita encontrar un interés romántico para sobrevivir en él.
–Vamos a posicionarnos. En realidad, lo que Sandra ha encontrado sobre todo han sido preguntas y tenía que buscar las respuestas con respecto a Julia.
–Preguntas y temas como la Liga antisexo, el tratamiento de la inseminación artificial, o la sección que escribía la ficción pornográfica en el Mercado Negro, temas que menciona pero sin ahondar en ellos. Y eso para mí representa una enorme oportunidad porque me parecían más interesante todas esas preguntas que él no contestó, que aquellas que sí lo hizo.

–Una de las novedades en este libro es el amor lésbico que aparece por primera vez con Julia.
–Eso me parecía necesario, como la única manera posible de salir de esta situación en la que se encuentra Julia. Era un rayo de luz, porque así lo pensamos, las relaciones que tenía Julia con hombres responden a un sistema de opresión y no a lo que se esperaba de ella.
Entonces el hecho de que esta chica joven se enamore de ella, representa una escapada absolutamente inesperada y también es una historia de amor tan inconcebible que probablemente nunca fuera descubierta.
También Julia busca el placer sexual pero se acaba aburriendo de sus amantes, menos de este amor lésbico.
–¿Las relaciones que Julia tiene con los hombres son en realidad un ejercicio de poder?
–Exactamente, ella en el placer sexual encuentra una manera de ejercer el poder. Y en el caso de su relación con Vicky, se entabla desde la igualdad, a partir también de un secreto compartido.
–Julia está embarazada, algo inconcebible en el libro original.
–Es interesante porque el embarazo no era concebible en el libro original en 1984. Y Winston en 1984 dice que no es posible que tengan niños, pero siembra dudas, porque claramente están teniendo relaciones sexuales sin protección. Entonces, en este caso, esa novedad que aporta mi libro del embarazo me parece algo inevitable.
–1984, se ha reescrito desde el enfoque de la mujer.
–Para escribir Julia, me basé mucho en los escritos de una generación de mujeres del siglo XX, británicas que escribieron novelas cómicas, desde un punto de vista cínico, después de la segunda guerra mundial y me llamaron la atención.
–¿Qué pensaste cuando te ofrecieron la posibilidad de escribir esta historia, con Julia como personaje principal?
–Me emocionó y me entusiasmó esta propuesta. Nunca me he relacionado de manera tan personal con 1984 y me parecía que Julia era un personaje escrito desde una perspectiva muy misógina. Entonces, en ese sentido, una de las cosas que quería hacer al escribir este libro era tener esta conversación con Orwell, de una manera metafórica, para explicarle por qué se había equivocado tanto con el personaje de Julia. Fue uno de los elementos que hizo que para mí la escritura de este libro fuera una tarea emocionalmente importante.