Santiago DÍAZ – Escritor
Nuestra recomendación de este mes es la última novela de Santiago Díaz: “Jotadé” un personaje que da mucho juego para las tramas policiales, un héroe antihéroe, policía y gitano. Una “oveja negra” que no tiene ningún problema en saltarse las normas, siempre que sea para un buen cometido.
Por Rosa maría Sánchez de la Vega
Madrid, a 1 de mayo de 2025.

El escritor Santiago Díaz con la periodista Rosa María Sánchez de la Vega.
“Es una calurosa noche de julio en Madrid cuando dos hombres son destripados y lanzados al vacío desde un puente de la M30. Tan pronto las sogas que tiene alrededor del cuello se tensan con un golpe seco, las tripas salen despedidas de sus cuerpos por la incisión del vientre y las de uno de ellos va a parar al interior de un coche descapotable, bañando a las tres jóvenes en vísceras y sangre. El volantazo hace que el coche rebote violentamente sobre la mediana y se precipite al río Manzanares”
Conversar con Santiago Díaz siempre es un placer. Con su habitual simpatía, nos advierte antes de empezar: “Tengo que frenarme porque si me suelto, les cuento toda la novela».
–Arrancas la novela con una escena muy fuerte.
–Sí, me gusta empezar con un golpe. Aquí, dos hombres son ahorcados en un puente y destripados. Las vísceras caen sobre un descapotable con tres chicas. Es impactante, pero sirve para decirle al lector: siéntate, que vienen curvas.
–Hablemos de Jotadé, ¿ya lo pensabas como protagonista?
–Nació como personaje secundario en la saga de Indira Ramos, pero me atrapó. Es gitano, inadaptado en su comisaría y en su comunidad. Me interesaba ese conflicto personal y cultural. No es un personaje cómico, pero tiene chispa. Es difícil de escribir, porque tiene muchas aristas.
–¿Es un antihéroe?
–Sí. No sigue las reglas, pero siempre actúa por los demás. Si roba o encubre, es para proteger. Es como un Robin Hood castizo.
–Lola, su exmujer, también tiene fuerza.
–Es quien lo ancla. Se separaron no por falta de amor, sino por miedo. Ella teme la llamada que confirme que a Jotadé lo han matado por su forma de vivir.
–La escena inicial, ¿es un ajuste de cuentas?
–Sí, y complica todo porque una de las víctimas colaterales es la hija del comisario. Jotadé tendrá que moverse en su salsa y tirar de contactos.
–¿Reaparecen personajes de Indira?
–Sí. Iván Moreno, ahora retirado, vive con la madre de Indira y sus hijos, pero un nuevo crimen lo arrastra de vuelta. También vuelve Lucía Navarro, en prisión por un doble homicidio, viviendo entre el orden y el rechazo social.
–¿Qué crees que falla en la sociedad con los jóvenes violentos?
–No creo que sean los videojuegos, sino el desapego. Muchos chicos crecen sin vínculos fuertes. Algunos pueden reencauzarse, otros tienen un fondo de maldad más difícil de tratar.
–Incluyes a la familia Garza, muy al estilo de Los Soprano.
–Exacto. Quería hacer un homenaje. Una familia criminal, con estructura fuerte, liderada por Hilario Garza. Me encantan los bajos fondos, los personajes rotos.
–¿Te interesa la justicia por mano propia?
–Sí, en la ficción funciona. En la vida real no apoyamos la pena de muerte, pero en los libros queremos que el malo pague, aunque sea a tiros.
–¿Qué tipo de asesino serías?
–Tranquilo, sin dejar rastro. A lo mejor tengo una parte de mujer, porque dicen que las mujeres envenenan.
–¿Tendremos más Jotadé?
–Sí, son tres novelas independientes. Ya estoy escribiendo la segunda. Y si gusta, puede que haya más. Me gusta que extrañen a los personajes, no que se cansen de ellos.