
Leonardo Padura – Escritor, periodista y guionista.
Nuestra recomendación de nuestra cita mensual, viene de Leonardo Padura, escritor, periodista y guionista, Premio Principe de Asturias 2015, con quien tuve el placer de charlar acerca de su último libro publicado: “Ir a la Habana” (Tusquet 2024)
Madrid, a 29 de diciembre de 2024.
Por Rosa María Sánchez de la Vega.
“Cuando nací en 1955 y ya cuando tuve uso de razón y empecé a tener nociones del mundo en el que vivía, advertí la condición geográfica, aunque también la espiritual, de mi barrio. En mi casa, a cualquier desplazamiento desde la Mantilla hacia los centros comerciales, institucionales o históricos de la ciudad, se le decía ir a La Habana”
P.—¿El ir a un sitio siempre es propio de vivir en los extra-radios?
R.—Eso era una frase muy habitual en muchas partes de La Habana, pero en mi caso, en mi barrio, se decía con mucha frecuencia, porque además, había una ruta de la guagua, que salía de Mantilla y llegaba justo al centro histórico de la ciudad, donde estaba el antiguo ayuntamiento, donde habían estado los Capitanes Generales, un edificio histórico de La Habana. Y había siempre esa noción de que salías del barrio e ibas a La Habana.
P.—¿Quisiste ser periodista pero se cerró la escuela de periodismo?
R.—Se cerró la escuela porque alguien decidió que en Cuba ya había suficientes periodistas. Mira tú qué cosa más absurda está. En los países de planificación centralizada puede haber alguien que diga, bueno ya no queremos, no nos hace falta más periodistas y se cerró la carrera. Y por eso terminé estudiando literatura y sin embargo durante 15 años desarrollé mi profesión como periodista.

Rosa María Sánchez de la Vega, con el escritor, Leonardo Padura.
P.—El oficio de la literatura ha influido siempre por el lugar en el que se habita, más; cuando se ha vivido una revolución comunista.
R.—Sí, el espacio cubano en general y el habanero en particular es muy importante en mi literatura y como tú dices ha ocurrido, cuando yo empiezo a tener uso de razón.
Yo nazco en el año 55, en el año 59 triunfa la revolución y empiezan una serie de cambios que afectarán todos los elementos de la vida, porque cambió la política, cambió la economía, cambió la sociedad, en fin. En los primeros años el cambio fue paulatino, y después el cambio fue profundizándose hasta convertirse en una verdadera sociedad socialista, lo que significó muchos otros cambios, por ejemplo, desaparecieron los pequeños negocios privados, que le daban un carácter a la ciudad.
Hubo, como en casi todas las revoluciones, una redenominación de lugares. El gran estadio de La Habana, pasó a llamarse Estadio Latinoamericano. El famoso cabaret Montmartre pasó a llamarse restaurante Moscú. Esto para demostrar que éramos profundamente socialistas.
P.—La pérdida del sentido de la pertenencia.
R.—Sí, este es un drama universal y es un drama que está viviendo Cuba. Lo ha vivido durante todos estos años.
En mi novela anterior: “Polvo en el viento”, hablo por ejemplo de la diáspora de mi generación. Tanta gente que ha salido de Cuba a lo largo de todos estos años. En los años 60 hubo una ola migratoria, después en el año 80 una gran estampida por un puerto cercano a La Habana, en tres, cuatro meses de 130 mil personas. Después de los 90 empieza un goteo constante. Y entre el año 1921 y 1924 ha salido de Cuba más de un millón de personas. Después de la pandemia, cuando los cubanos pudieron viajar, como la situación económica es tan complicada, pues la gente ha buscado otra alternativa.
No sé qué va a pasar a partir de enero de este año, con el gobierno de Trump, que tiene una política anti inmigración, en la que creo yo que incluso los cubanos van a verse afectados. Vamos a ver qué ocurre.
Pero lo cierto es que cuando emigra es un acto de desarraigo y eso significa dejar expuestas las raíces, es su significado de la palabra. Entonces es realmente muy dramático y esa es una de las razones por las cuales yo sigo viviendo en Cuba. Yo necesito escribir en Cuba, necesito alimentarme de la realidad cubana, incluso necesito oír hablar en habanero porque ese es el idioma en el que escribo. Esa es la razón de mi pertenencia. Y de mi permanencia.
P.—Publicas abiertamente con editoriales cubanas, ¿tienes algún problema?
R.— He publicado hasta tres novelas atrás, todos mis libros habían salido en Cuba. Últimamente la razón que me dan es la falta de papel. Yo creo que sí que es cierto que falta papel pero también creo que falta un poquito de voluntad.
Los libros llegan poco y mal a Cuba porque imagínate este libro sería imposible venderlo en Cuba, vale 20 euros y 20 euros es la mitad de un buen salario cubano del mes. Entonces lo que pasa es que la gente busca las alternativas de supervivencia, que las busca para todos y las busca incluso para la lectura y son la piratería.
Este libro llegó a las librerías aquí en España el 2 de octubre y el 18 ya había una copia pirata circulando en sitios cubanos y al final mira, digo está bien, está bien porque es la manera, es la manera que tiene la gente de leer mis libros. Porque uno de mis pesares es que llegas a cualquier librería, en cualquier país de lengua española y están mis libros menos en mi país.