Abrir un Nuevo Tiempo en el PSOE de Extremadura
Plasencia, a 6 de marzo de 2026.

Por Francisco Martín – Ex-diputado socialista. Militante de base.
Hace casi un mes participé en la Asamblea Municipal del PSOE de Plasencia. Asistía el presidente de la Comisión Gestora. Ante el gran terremoto para el PSOE en las elecciones del pasado 21D, propuse en un órgano interno la convocatoria urgente del Comité Regional para aprobar una resolución con la convocatoria de 350 asambleas extraordinarias en la región y poner en marcha un proceso de escucha activa y debate sereno con los militantes y los votantes socialistas. Obtuve la callada por respuesta. No desvelaré aquí los debates internos de la asamblea, pero sí expresaré, por responsabilidad y con humildad, mi posicionamiento por si es de utilidad.
Aprendí de Guillermo Fernández Vara que hay que hacer un buen diagnóstico para aplicar un tratamiento eficaz. En diciembre de 2025 el PSOE de Extremadura, con Gallardo, un candidato experto en ganar elecciones municipales y con un proyecto regional renovado en el 15.º Congreso celebrado en Plasencia en enero de 2025, los ciudadanos extremeños nos dieron la espalda. Se perdieron 10 diputados, 108.210 votos y hubo una caída de 14,18 puntos con respecto a las últimas elecciones con Guillermo en mayo de 2023. Si se profundiza un poco más, se podrá observar que en las 32 localidades con más población de la región se perdieron 54.407 votos, concentrando más del 50 % de los votos perdidos. Pero aún es más grave cómo en Badajoz, donde el PSOE no gobierna en el ayuntamiento desde hace más de 30 años, VOX adelantó al PSOE. Pero esa misma circunstancia, el adelanto de VOX al PSOE, relegándole a la tercera posición, también sucedió en localidades tan importantes como Almendralejo, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Talayuela y Valencia de Alcántara. Estos dos hechos, la pérdida de 10 diputados de una tacada y el adelanto de VOX al PSOE en varias localidades importantes de la región, es de una gravedad que tenía que haber provocado la convocatoria urgente del Comité Regional por parte de la Comisión Gestora. En cambio, se puede afirmar, en cierta medida, que la gestora “secuestró durante semanas al Comité Regional”, asumiendo funciones encomendadas en los Estatutos a este, consideró menores de edad a los militantes; son los “jefes” los que saben lo que pasó; “endosó” la pérdida electoral exclusivamente a Gallardo y su ejecutiva e intentó buscar en mesa camilla a un candidato de consenso para la Secretaría General. Alguna responsabilidad tendrán que asumir de ‘motu proprio’ en la debacle del 21D los secretarios generales y ejecutivas de esas 32 localidades y las ejecutivas provinciales.
Para el PSOE de Extremadura el pasado 21D ha sido el fin de un virtuoso ciclo que comenzó con el gran triunfo electoral de Guillermo Fernández Vara en 2007, con 38 diputados y 352.342 votos, con el paréntesis de 2011 con Monago. Abriendo el foco se observa que de mayo de 2007 a diciembre de 2025 el PSOE de Extremadura perdió 20 diputados, de 38 a 18; 216.325 votos, de 352.342 a 136.017; y 27,28 puntos porcentuales, del 53 % al 25,72 %. Y esta es la cuestión mollar. ¿Por qué los extremeños y extremeñas dieron la espalda al PSOE de Extremadura? Sugiero para la reflexión y el debate cuatro claves.
Primera, la incapacidad para leer los cambios de la sociedad extremeña.
El PSOE de Extremadura no ha sabido interpretar adecuadamente la evolución y las nuevas demandas de la sociedad extremeña. Los estudios del CIS vienen señalando de forma reiterada cuáles son las principales preocupaciones de la ciudadanía en la región: el acceso a la vivienda, el empleo digno, la lucha contra la precariedad laboral, que afecta incluso a miles de personas con empleo, y la necesidad de una conectividad interna y externa del siglo XXI, especialmente demanda por los jóvenes para no quedar encerrados y condenados en sus pueblos ó en la región. Sin embargo, el partido no ha sido capaz de ofrecer respuestas claras, creíbles y sostenidas en estos ámbitos.
Segunda, desconexión con militantes, votantes y ciudadanía.
El PSOE de Extremadura ha dejado de escuchar, no solo a sus militantes, sino también a sus votantes tradicionales y al conjunto de la ciudadanía. Esta falta de escucha se traduce en una pérdida progresiva de valores esenciales de la izquierda: respeto, empatía, educación política, cercanía y solidaridad real, no meramente retórica.
Tercera, ausencia de una apuesta decidida por el talento y la meritocracia.
Se ha normalizado, con excesiva frecuencia, la mediocridad en determinados cargos, tanto orgánicos como institucionales. La falta de experiencia profesional previa al acceso a responsabilidades públicas es un problema recurrente. Son numerosos los casos de personas que inician su trayectoria en las juventudes socialistas y aspiran a desarrollar toda su vida laboral en el ámbito público, sin un proyecto profesional alternativo. Esta dinámica empobrece la toma de decisiones y limita la innovación y la capacidad transformadora del partido.
Y cuarta, un viejo proyecto regional superado que provocó una Extremadura hemipléjica.
Aprendí de Juan Carlos R. Ibarra un principio tractor en la gobernanza política: la cohesión social y territorial es esencial, repetía con insistencia; ‘es mejor ir más despacio, pero ir todos juntos en el equilibrio territorial, en las inversiones y en los servicios de la región’. En los últimos años este principio se metió en el cajón; se hace mucha prédica, pero la realidad es la contraria. Algunos ejemplos: el cierre de las dos “fronteras ferroviarias” en la provincia de Cáceres y mantener abiertas las dos puertas ferroviarias en la provincia de Badajoz; el incumplimiento durante 15 años del Estatuto de Autonomía al no crear el Personero del Común; la centralización de museos, consorcios, eventos y servicios regionales principalmente en Badajoz y Cáceres, y en menor medida en Mérida; la paralización en Moraleja durante 11 años de la vertebración del territorio norte con la autovía autonómica EX-A1, etc. O la centralización de los 1.000 millones que en este momento se están ejecutando en proyectos singulares, sin contar vivienda, por la Junta de Extremadura y el Gobierno de España: más de 580 en Cáceres y 430 entre Mérida y Badajoz; para el resto, calderilla. Todo esto tiene una consecuencia clara en el crecimiento de la población durante la etapa autonómica de Badajoz, Cáceres y Mérida. Se habla de luchar contra la despoblación, pero se favorece la concentración interna en las tres capitales, la captación en ellas del talento y de nuevos pobladores. El PSOE de Extremadura ignoró la realidad: la población en la región está dispersa; el 70,52 % de la población (744.197 personas) vive fuera de estas tres ciudades. Los extremeños dieron la espalda a un proyecto centralista y localista que no se ocupa de ellos ni de su territorio.
Consecuencias políticas y organizativas. Estas cuatro claves se traducen en efectos muy concretos: decisiones cortoplacistas orientadas a apagar incendios en lugar de construir proyectos sólidos; la profunda desmovilización del electorado progresista; la falta de credibilidad y empatía de los dirigentes, que en muchos casos llevan más de 20 y 25 años en los cargos, más preocupados por su conservación que por el interés general; y un proyecto regional centralista y localista. El pasado diciembre la ciudadanía dictó una sentencia inequívoca que puede tener su réplica en una posible pérdida de múltiples alcaldías y de las diputaciones provinciales.
Tanto Juan Carlos como Guillermo fueron dos grandes secretarios generales y presidentes de la Junta de Extremadura, donde consolidaron sus liderazgos, y en este momento no se atisba ningún mirlo ni mirla blanca que les llegue a la suela de los zapatos. Hay que abrir un nuevo tiempo en el PSOE de Extremadura con liderazgos compartidos, con una ejecutiva fuerte, de compañeros/as con mucho talento, acreditado compromiso, que tengan la vida laboral resuelta y que despliegue un Nuevo Proyecto Regional con Cohesión Social y Territorial que apruebe el próximo Congreso.
El Comité Regional tiene una oportunidad: actuar con valentía, visión política y coraje, abriendo un proceso de participación serena, ordenada y de corresponsabilidad de los militantes en asambleas extraordinarias sobre el 21D, o aprovechar para hacer ese debate en las asambleas que se convoquen para elegir a los delegados al próximo congreso. Veremos.