La Fiesta del Pimentón de Aldeanueva del Camino celebra este fin de semana, del 8 al 11 de octubre de 2026, su cuarta edición. El municipio cacereño del Valle del Ambroz se convierte en escenario de un festival dedicado a la tradición, la gastronomía y la cultura popular, con actividades que recuerdan la importancia histórica del cultivo del pimiento y la elaboración artesanal del pimentón.
Por la Redacción de Periódico LA ALDABA
Aldeanueva del Camino (Cáceres), 8 de octubre de 2026.
Hay pueblos cuya historia se escribe en los libros, otros que la conservan en sus monumentos y algunos que la mantienen viva en sus tradiciones. Aldeanueva del Camino pertenece a estos últimos. En esta localidad del Valle del Ambroz, el pimentón no es solamente un ingrediente que aporta color y sabor a la cocina extremeña. Es también memoria, trabajo, sacrificio y orgullo de pertenencia.
Durante generaciones, el cultivo del pimiento y su transformación en pimentón estuvieron vinculados a la vida cotidiana de numerosas familias. Los campos, los secaderos y los molinos formaban parte de un paisaje humano en el que cada cosecha representaba el resultado de meses de esfuerzo.
Ahora, con la celebración de la IV Fiesta del Pimentón, del 8 al 11 de octubre, Aldeanueva del Camino vuelve a encontrarse con una parte esencial de su pasado.
Cuando el rojo de los pimientos anunciaba una época del año
Hubo un tiempo en el que la llegada de la temporada del pimiento transformaba el ritmo de los pueblos. Las labores agrícolas exigían dedicación, paciencia y muchas horas de trabajo.
La recolección era solamente el principio. Después llegaba el traslado del producto, su secado y las tareas necesarias para convertir aquellos frutos rojos en el apreciado polvo que terminaría dando sabor a numerosos platos tradicionales.
Los secaderos ocupan un lugar especial en esa memoria. En torno a ellos se desarrollaba una actividad que iba mucho más allá del trabajo agrícola. Eran espacios ligados a la economía familiar, al conocimiento transmitido de padres a hijos y a las relaciones de una comunidad que compartía esfuerzos y dificultades.
Hoy, recordar aquellas labores significa también reconocer a quienes dedicaron buena parte de sus vidas a mantenerlas.
Las manos que hicieron posible una tradición
Detrás de cada cosecha había personas. Hombres y mujeres que comenzaban sus jornadas temprano, familias que participaban en las tareas agrícolas y generaciones que aprendían el oficio observando a sus mayores.
La historia del pimentón no puede entenderse sin esas manos curtidas por el trabajo, sin las conversaciones mantenidas durante las largas jornadas ni sin los conocimientos que se transmitían de manera natural en los hogares.
La Fiesta del Pimentón ofrece la oportunidad de mirar hacia quienes sostuvieron aquella actividad y de recordar que el patrimonio de un pueblo no está formado únicamente por sus edificios o sus paisajes, sino también por las experiencias de sus habitantes.
Los secaderos, testigos de una historia que merece conservarse
Los antiguos secaderos, conocidos también como sequeros, constituyen una parte singular del patrimonio rural de Aldeanueva del Camino. Su presencia recuerda la importancia que alcanzó la industria pimentonera, especialmente durante las primeras décadas del siglo XX.
Estas construcciones representan una época en la que la actividad agrícola y la transformación de los productos del campo formaban parte de la economía local.
Conservar su memoria supone recuperar una parte de la historia económica y social de la localidad, pero también reconocer el ingenio y la experiencia de quienes aprendieron a aprovechar los recursos de su entorno.
Precisamente, uno de los actos más significativos de la fiesta será la recreación de los trabajos tradicionales, desde la recogida del pimiento hasta su traslado al secadero y el posterior machotado.
Una representación que permitirá a los mayores reencontrarse con recuerdos de su juventud y a los más pequeños descubrir una actividad que forma parte de sus raíces.
Cuatro días para recuperar la memoria de un pueblo
La cuarta edición de la fiesta contará con una programación que combina historia, gastronomía, arte, música y convivencia.
El viernes 9 de octubre estará dedicado especialmente a la cultura y a la memoria colectiva, con una jornada técnica sobre la importancia del pimentón, una mesa redonda sobre las costumbres de los años sesenta y diversas actividades culturales.
El sábado 10 llegará uno de los momentos más esperados: la inauguración oficial, a las 11:30 horas en la Plaza del Mercado, con el pregón de María José Curto, presidenta del Clúster de Turismo de Extremadura.
La jornada incluirá una visita a un antiguo molino, un concurso de pintura al aire libre, recreaciones de los trabajos pimentoneros, degustaciones y actuaciones musicales.
El domingo 11, el mercado artesano, la cocina en directo, el Certamen Provincial de Tamborileros y la degustación de patatas revolconas pondrán el acento en los sabores y las expresiones culturales de Extremadura.
Un legado que también mira hacia el futuro
La recuperación de esta tradición no responde únicamente a la nostalgia. También constituye una forma de poner en valor los productos locales, promover el turismo cultural y gastronómico y reforzar el vínculo entre las generaciones.
En marzo de este mismo año, Aldeanueva del Camino acogió las jornadas RURALMENTE, dedicadas al pimentón y a los alimentos de calidad, en las que se abordaron cuestiones relacionadas con la historia del producto, su cultivo y sus posibilidades de futuro.
Esa mirada hacia el porvenir resulta especialmente importante para los pequeños municipios rurales, donde las tradiciones pueden convertirse en oportunidades para impulsar nuevas iniciativas económicas y culturales.
El pimentón representa así un puente entre lo que Aldeanueva del Camino fue y lo que aspira a seguir siendo.
El orgullo de pertenecer a Aldeanueva del Camino
Hay algo que ninguna máquina puede sustituir y que ningún libro consigue transmitir por completo: los recuerdos de quienes vivieron aquella época.
La memoria de los agricultores, de las mujeres y los hombres que trabajaron en la elaboración del pimentón, de los mayores que todavía recuerdan las faenas y de las familias que crecieron alrededor de esta actividad constituye un patrimonio humano de enorme valor.
Por eso, la Fiesta del Pimentón tiene un significado que trasciende las degustaciones, los mercados y las actuaciones musicales.
Es una ocasión para reencontrarse, compartir recuerdos y explicar a los más jóvenes de dónde vienen muchas de las costumbres que todavía identifican a la localidad.
Cuando las ristras rojas vuelvan a decorar los balcones, Aldeanueva del Camino no estará simplemente celebrando una fiesta. Estará recuperando una imagen de su propia historia.
Y cuando vecinos y visitantes recorran sus calles, descubran los antiguos oficios o compartan un plato de patatas revolconas, estarán participando de una tradición que merece seguir viva.
Porque el pimentón de Aldeanueva del Camino no solamente dio sabor a los alimentos. Durante generaciones, también dio trabajo, identidad y memoria a todo un pueblo.

