El Valle del Alagón, el Valle del Ambroz y Tajo-Salor reciben los principales reconocimientos por proyectos que visibilizan el papel de las mujeres, recuperan su memoria y promueven la inclusión. La institución provincial anuncia una nueva convocatoria de ayudas dotada con 200.000 euros.
La igualdad también se construye desde los pueblos. Así ha quedado reflejado este miércoles en el II Encuentro de Proyectos Territoriales en Materia de Igualdad de Género, organizado por la Diputación de Cáceres para reconocer y dar visibilidad al trabajo desarrollado por 14 mancomunidades de la provincia durante 2025 y 2026.
La jornada ha reunido experiencias que ponen de manifiesto el papel fundamental de las mujeres en el desarrollo social, económico y cultural del medio rural. Desde la recuperación de la memoria colectiva hasta el reconocimiento de los cuidados o la inclusión de las mujeres con discapacidad, los proyectos presentados comparten un mismo objetivo: avanzar hacia pueblos más igualitarios y participativos.
El encuentro ha contado con la presencia de la vicepresidenta primera de Territorio, Igualdad y Cultura, Esther Gutiérrez, y la diputada de Igualdad, Antonia Molina, quien ha destacado que estas iniciativas nacieron con la intención de ir más allá de la organización de actividades aisladas.
«Queríamos algo más. Crear una red. Una red entre comunidades, entre profesionales, entre asociaciones y todas esas personas comprometidas con la igualdad que viven en nuestros pueblos», ha señalado Molina, insistiendo en la importancia de trabajar desde la cercanía y la colaboración entre territorios.
El Valle del Alagón destaca por visibilizar el trabajo invisible de los cuidados
Entre los proyectos que han recibido los principales reconocimientos figura «Cuando nadie miraba», impulsado por la Mancomunidad Integral Valle del Alagón, una iniciativa que pone el foco en una realidad históricamente poco reconocida: el trabajo de cuidados desempeñado mayoritariamente por las mujeres.
Desarrollado en doce municipios, el proyecto ha combinado intervenciones en espacios públicos, testimonios y acciones de sensibilización para dar visibilidad a una labor esencial para el sostenimiento de las familias y de la vida cotidiana en los pueblos.
La evaluación técnica ha destacado su alcance territorial, la coherencia de la propuesta y el potencial educativo de los materiales elaborados, que podrán utilizarse para fomentar la reflexión sobre el reparto de responsabilidades y el reconocimiento social de los cuidados.
El Valle del Ambroz recupera la memoria de 56 mujeres
La Mancomunidad Valle del Ambroz también ha sido distinguida por su proyecto «Raíces con Futuro», una iniciativa de recuperación de la memoria oral en la que han participado 56 mujeres de los ocho municipios de la comarca.
La gastronomía ha servido como hilo conductor para rescatar recuerdos, costumbres, oficios, celebraciones y experiencias personales que forman parte de la historia cotidiana del territorio.
Las propias participantes han intervenido en la selección de los contenidos, convirtiéndose en protagonistas de un proceso que combina memoria colectiva, perspectiva de género y recuperación del patrimonio cultural.
El proyecto contribuye así a preservar conocimientos transmitidos entre generaciones y a reconocer la aportación de las mujeres mayores a la identidad de sus pueblos.
Tajo-Salor rompe barreras entre género, discapacidad y ruralidad
El tercer proyecto reconocido ha sido «Visibles y capaces. Rompiendo estereotipos superando obstáculos», de la Mancomunidad Tajo-Salor, desarrollado en colaboración con ASINDI Plena Inclusión Alcántara.
La iniciativa aborda los prejuicios y obstáculos que afrontan las mujeres con discapacidad en el medio rural, promoviendo una visión basada en sus capacidades, derechos y participación social.
Las actividades han llegado a nueve ludotecas y cinco centros educativos, acercando a niños y jóvenes experiencias que ayudan a cuestionar estereotipos y fomentar el respeto a la diversidad.
Uno de los aspectos más valorados ha sido el protagonismo otorgado a las propias mujeres con discapacidad, presentadas como referentes activos y no únicamente como destinatarias de acciones de sensibilización.
Trujillo y Zona Centro reciben menciones honoríficas
El encuentro también ha reconocido otras dos iniciativas por su aportación a la igualdad desde perspectivas diferentes.
La Mancomunidad Comarca de Trujillo ha recibido una mención especial por «Mujeres que habitan, mujeres que ocupan», un proyecto audiovisual construido a partir de las vivencias de cinco mujeres con perfiles diversos, que permite acercarse a distintas formas de entender y ocupar los espacios sociales.
Por su parte, la Mancomunidad Zona Centro ha sido distinguida por «Devolver la visita», una propuesta educativa que establece un diálogo entre las experiencias de las extremeñas que emigraron durante las décadas de 1960 y 1970 y las de mujeres colombianas que actualmente viven en la comarca.
Mediante testimonios compartidos en las aulas, la iniciativa invita a reflexionar sobre la emigración, la identidad, la integración y las experiencias que conectan a mujeres de diferentes generaciones y procedencias.
La Diputación destina 200.000 euros a nuevos proyectos de igualdad
La celebración de este encuentro coincide con la apertura de una nueva convocatoria de ayudas directas a mancomunidades, cuya dotación se ha incrementado hasta alcanzar los 200.000 euros.
El plazo de presentación de solicitudes finalizará el 7 de noviembre de 2026, mientras que la cuantía máxima por proyecto será de 12.500 euros.
Las iniciativas seleccionadas deberán ejecutarse entre el 1 de diciembre de 2026 y el 30 de noviembre de 2027.
Esta línea de financiación permitirá a las Oficinas de Igualdad continuar desarrollando actuaciones destinadas a visibilizar la contribución de las mujeres a la vida rural, fomentar su participación y promover una reflexión crítica sobre los roles y estereotipos de género.
Más allá de los reconocimientos, el encuentro ha servido para compartir experiencias, intercambiar buenas prácticas y reforzar la colaboración entre las mancomunidades cacereñas.
Los proyectos distinguidos demuestran que recuperar historias olvidadas, reconocer trabajos invisibles y abrir espacios de participación son también formas de transformar la realidad de los pueblos. Una labor que sitúa a las mujeres como protagonistas del presente y del futuro del medio rural cacereño.
