El artista placentino debuta con una canción folk que entrelaza castellano y Fala como acto de identidad, y canta sin rodeos el amor entre dos hombres.
Hervás, a 19 de julio de 2026.

Emiliano José, nacido en Plasencia y residente en Cáceres, ha publicado su primer sencillo, La encina, una canción que nace de la dehesa extremeña y llega con una propuesta sonora tan inesperada como reconocible: Música de raíz con pulso urbano.
La canción cuenta la historia de un chico que se enamora de otro en las fiestas del pueblo. Un amor que no se esconde, que transcurre entre camisas blancas, encinas y el calor de agosto. Emiliano José lo tiene claro: todas las historias de amor merecen ser cantadas. La encina canta al amor, sin dramas, es en si misma una declaración. El amor entre dos hombres en el pueblo, cantado como lo que es: algo hermoso.
Pero La encina tiene una segunda capa de identidad igual, o mucho más poderosa. La canción incorpora palabras de la Fala, la lengua romance minoritaria del Valle de Xálima, como se llama en la propia lengua al Valle del Jalama, en la sierra de Cáceres. Una lengua hablada por apenas diez mil personas, dividida en tres dialectos, el manegu, el valverdeiru y el lagarteiru, que convive a diario con el castellano en la boca de quienes la llevan de toda la vida.
Emiliano José no separa las dos lenguas. Las entrelaza en la misma frase, de manera natural, como lo hace la gente real del Valle de Xálima cuando habla. Esa mezcla no es un recurso estético: es un acto de visibilidad y defensa de una identidad extremeña que raramente ocupa espacio en la música contemporánea. El personaje de la canción habla en Fala porque es lo que siente, y lo mezcla con el castellano porque quiere que el recién llegado al pueblo también le entienda. En esa tensión vive la canción.
«Quería retratar a alguien que no elige entre sus lenguas sino que las usa todas a la vez, porque así es como existe su identidad. La Fala no está en peligro porque nadie la hable, está en peligro porque nadie la escucha fuera del valle. Que suene en una canción es una forma “pequena” pero real de decir que existe, que es nuestra y que es hermosa.»
La encina, el árbol emblema de la dehesa extremeña, da nombre a la canción y a su imagen central: el lugar secreto donde se citan los dos protagonistas, donde late el corazón. Guitarra, percusión, Fala, amor libre y territorio. Una primera canción que no busca gustar a todos, sino ser completamente honesta.
La encina está disponible en todas las plataformas digitales: Spotify, Apple Music, YouTube Music y Amazon Music.
