Pablo Iglesias Ordóñez
█ Presidente de la Mancomunidad de Municipios Sierra de Gata.
Redacción LA ALDABA
Hoyos (Sierra de Gata), a 30 de agosto de 2026.

Pablo Iglesias Ordóñez.
–“El patrimonio solo tiene futuro si vuelve a formar parte de la vida de la gente»
–La Mancomunidad de Municipios Sierra de Gata ha desarrollado un proyecto dentro de la convocatoria de Agenda 2030 que apuesta por el patrimonio cultural como herramienta de desarrollo territorial, “Territorio y Memoria: Patrimonio Comunitario y Resiliencia Rural en Sierra de Gata”.
Hablamos con su presidente y alcalde de Hernán-Pérez, Pablo Iglesias Ordóñez, sobre el papel que puede desempeñar la arqueología en el futuro de la comarca y sobre la experiencia del Proyecto Pradocastaño como ejemplo de una nueva forma de entender la conservación del patrimonio.
–Pregunta. Cuando hablamos de Agenda 2030 solemos pensar en medio ambiente o cambio climático. ¿Qué tiene que ver el patrimonio cultural con todo esto?
–Muchísimo más de lo que parece. La Agenda 2030 habla de sostenibilidad, y la sostenibilidad no consiste únicamente en proteger la naturaleza. También significa conservar aquello que forma parte de nuestra identidad y utilizarlo de manera inteligente para generar oportunidades.
El patrimonio es un recurso que ya existe. No tenemos que inventarlo. Está en nuestros pueblos, en nuestros paisajes y en nuestra historia. La cuestión es decidir si queremos que siga siendo un conjunto de ruinas olvidadas o convertirlo en un motor capaz de atraer visitantes, generar actividad económica, reforzar el sentimiento de pertenencia y crear nuevas oportunidades para quienes viven aquí.
Ese cambio de mirada es precisamente el que inspira este proyecto.
–Pregunta. ¿Cuál era el objetivo principal de la iniciativa impulsada por la Mancomunidad?
–Queríamos demostrar que el patrimonio puede dejar de ser una cuestión exclusivamente cultural para convertirse también en una herramienta de desarrollo rural.
En Sierra de Gata contamos con un patrimonio arqueológico, histórico, etnográfico y paisajístico extraordinario, pero muchas veces cada recurso se ha gestionado de forma aislada. Nuestro planteamiento consiste en conectar esos elementos dentro de una estrategia común que involucre a los ayuntamientos, a la ciudadanía, al tejido asociativo y al sector turístico.

No hablamos únicamente de conservar. Hablamos de investigar, interpretar, divulgar y generar actividad alrededor de ese patrimonio.
–Pregunta. En esa estrategia aparece constantemente el nombre del Proyecto Pradocastaño. ¿Por qué se ha convertido en un referente?
–Porque demuestra que otra forma de hacer arqueología es posible.
El Proyecto Pradocastaño comenzó en Hernán-Pérez con la recuperación de un dolmen prácticamente olvidado y relegado del conocimiento local. Tras una intervención que se llevó a cabo durante varias campañas, dejó de ser únicamente una excavación arqueológica. Se convirtió en un proyecto comunitario en el que participan investigadores, vecinos, voluntarios, estudiantes y administraciones.
Ese modelo ha permitido que muchas personas vuelvan a sentirse orgullosas de su patrimonio. Cuando un vecino participa en una excavación, asiste a una visita guiada o lleva a sus hijos a conocer la historia de su pueblo, deja de ver ese yacimiento como unas piedras antiguas. Empieza a sentir que forma parte de algo propio.
Y eso tiene un enorme valor social.
–Pregunta. ¿Puede realmente el patrimonio convertirse en una fuente de riqueza para una comarca como Sierra de Gata?
–Estoy convencido de ello.
Durante mucho tiempo hemos pensado que el patrimonio era un gasto. Sin embargo, bien gestionado es una inversión.
Genera turismo durante todo el año, beneficia a los alojamientos rurales, a la restauración, al comercio local y abre oportunidades para empresas relacionadas con la interpretación del patrimonio, la educación ambiental o la organización de actividades culturales.

Pero hay algo todavía más importante. El patrimonio ayuda a construir una identidad territorial fuerte. En un momento en el que muchos destinos ofrecen experiencias muy parecidas, Sierra de Gata tiene la posibilidad de diferenciarse precisamente a través de su historia y de su paisaje.
–Pregunta. Muchas veces se habla de luchar contra la despoblación. ¿Puede el patrimonio ayudar también en ese objetivo?
–No existe una solución única para el reto demográfico, pero el patrimonio puede formar parte de la respuesta.
Las personas no permanecen únicamente donde hay empleo. También permanecen donde existe calidad de vida, identidad, orgullo por el lugar en el que viven y expectativas de futuro.
Cuando recuperamos un elemento patrimonial además de restaurar un monumento. Estamos fortaleciendo el vínculo entre la población y su territorio.
Si además somos capaces de generar actividad económica alrededor de ese patrimonio, estaremos creando oportunidades para que la gente pueda desarrollar aquí su proyecto de vida.
–Pregunta. ¿Qué papel tiene la ciudadanía en un proyecto de estas características?
–Tiene un papel absolutamente protagonista.
Las administraciones pueden impulsar iniciativas y los investigadores aportar conocimiento, pero un proyecto patrimonial solo tiene recorrido cuando la población lo hace suyo.
Pradocastaño nos ha enseñado precisamente eso. Los vecinos no han sido simples espectadores; han participado, han colaborado y han contribuido a recuperar una parte de la memoria colectiva de la comarca.
Creo que ese modelo debe extenderse a muchos otros proyectos. El patrimonio necesita profesionales, pero también necesita comunidad.
–Pregunta. ¿Qué le gustaría que ocurriera dentro de diez años como consecuencia de este trabajo?
–Me gustaría que dejáramos de hablar de proyectos aislados y pudiéramos hablar de una verdadera estrategia de patrimonio para Sierra de Gata.
Tenemos una concentración excepcional de recursos arqueológicos, históricos y paisajísticos. Si somos capaces de conectarlos mediante itinerarios, centros de interpretación, investigación científica, actividades educativas y una oferta turística de calidad, estaremos construyendo un modelo de desarrollo profundamente ligado a nuestra identidad.
No se trata de convertir el patrimonio en un parque temático. Se trata de que vuelva a formar parte de la vida cotidiana de nuestros pueblos.
–Pregunta. Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a quienes todavía consideran que invertir en patrimonio no es una prioridad?
–Les diría que proteger el patrimonio significa decidir qué futuro queremos construir.
Los pueblos que olvidan su historia terminan perdiendo parte de su identidad. En cambio, los territorios que saben interpretar su pasado encuentran nuevas oportunidades para afrontar el futuro.
La Agenda 2030 nos invita precisamente a eso: a crecer de manera sostenible, respetando nuestro entorno y aprovechando nuestros propios recursos. En una comarca como Sierra de Gata, uno de esos recursos más valiosos es, sin duda, su patrimonio cultural.
Conservarlo no es un lujo. Es una inversión en desarrollo, en cohesión social y en futuro para toda la comarca.