Enrique Menasalvas: “Nuestro sueño es ver Hervás transformado en una zona de vinos de calidad con vocación comercial”. El responsable utiliza las variedades antiguas de la villa, principalmente la rufete salmantina.
Hervás, a 3 de agosto de 2025.
Hay un sueño que fermenta lento en la villa cacereña de Hervás, son los caldos que abrazan la tierra y acaban formándose en la bodega centenaria de Gaia, en pleno casco histórico. Estos vinos proceden de viñedos centenarios de la variedad rufete salmantina: La Somadilla, Nostos y El Regajo. Estas uvas forman parte de reductos de esta variedad de la vecina comarca de Sierra de Francia, a unos pocos kilómetros de distancia en el sur de Salamanca.
El creador de la bodega Gaia es Enrique Menasalvas, un experto en turismo rural, en vinos y cultura. Hace unos años este gestor compró una antigua bodega-bar subterránea en la parte alta de la judería, rehabilitó su entorno y la dedicó a criar sus caldos. Unos vinos que ya empiezan a premiarse en los mejores mercados del mundo.
El joven bodeguero afirma que las tierras de la villa de Hervás tienen un “potencial extraordinario para la elaboración de vinos de mucha calidad, expresivos y únicos”. El viñedo en esta población se está perdiendo, apenas hay parcelas de viñas cuidadas, pero con una historia incomparable por su clima mediterráneo y su proximidad con la dehesa extremeña.

Menasalvas trabaja unos viñedos muy castigados por su edad y falta de laboreo en las últimas décadas, pero con mucha calidad vinícola. El acceso a las parcelas es difícil, el trabajo es prácticamente artesanal, donde todavía utilizan bestias para labrar las tierras. Esto hace que el rendimiento sea reducido y de alto coste, por el contrario, la calidad es excelente.
Galería





Los vecinos de la villa denominan a esta variedad de uva “tinta antigua” frente a nuevas variedades como tempranillo que llegaron después y que en Hervás se la conoce como “tinto Madrid”. “En Gaia apostamos por la tipicidad de la rufete y somos firmes devotos de las cualidades organolépticas de esta uva”, explica el responsable de la bodega.
Los caldos
La elaboración de vinos, entre ellos El Regajo cuenta con un 75% de rufete y un 25% de tempranillo. Los vinos claretes se componen de rufete, garnacha, tempranillo y variedades blancas que se crían en cepas centenarias al abrigo de las montañas del Valle del Ambroz. La Somadilla es un vino que se cría en cepas de mayor altitud y hace maloláctica en toneles de 500 litros de roble francés, con crianzas de de un año, un caldo muy afrutado y rico para el paladar.
La bodega está abierta al público para degustaciones de lunes a domingo, de 12,30 a 15,30 horas y de 18,30 a 22 horas
Si algo distingue a Gaia es que sus vinos no quieren parecerse a nada. Cada botella es una declaración de identidad. Se presentan como compañeros ideales para productos chacineros, quesos y aperitivos o una simple tarde en la judería de Hervás.
El trabajo minimalista de Enrique Menasalvas es encajar la perfección de un trabajo con las variedades locales, en un espacio respetuoso con el medio ambiente y su filosofía de bodeguero del siglo XXI. Sus elaboraciones son, ante todo, una historia de fe. De amor por la naturaleza. Y de convicción frente al escepticismo. Por eso, cada sorbo merece ser celebrado con quesos de Zarza de Granadilla.
El vino La Somadilla 2023 está premiado internacionalmente por el Certamen Internacional CINVE, en la categoría Gran Oro.
