Un estudio de CICYTEX y Sanidad Vegetal revela la presencia de 19 especies de polillas conocidas como sésidos en Extremadura, cuatro de ellas asociadas a árboles del género Quercus. Sus larvas pueden debilitar gravemente los ejemplares jóvenes y comprometer la regeneración de las dehesas.
Las encinas, los alcornoques y los rebollos, árboles emblemáticos del paisaje extremeño, se enfrentan a una amenaza que muchas veces pasa desapercibida. Se trata de los sésidos, unas polillas de alas transparentes cuyas larvas viven ocultas bajo la corteza y se alimentan del interior de ramas, tallos y raíces, provocando daños que pueden llegar a comprometer la supervivencia de los árboles.
Un estudio desarrollado por el Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX) y el Servicio de Sanidad Vegetal de la Junta de Extremadura ha permitido avanzar en el conocimiento de estos insectos y su presencia en los ecosistemas forestales de la región.
La investigación, realizada por el ingeniero de Montes Adrián J. Montero-Calvo y el doctor ingeniero agrónomo Luis M. Torres-Vila, ha sido publicada en la revista especializada Montes y recoge los resultados de los trabajos de seguimiento desarrollados entre 2020 y 2025.
Los investigadores advierten de que en los últimos años se ha observado un incremento de los daños causados por estas larvas en encinas, alcornoques y rebollos, especialmente en plantaciones jóvenes y zonas de regeneración forestal.
Una amenaza silenciosa bajo la corteza
A diferencia de otros insectos que se alimentan de las hojas, los sésidos desarrollan buena parte de su ciclo vital en el interior de los árboles.
Sus larvas excavan galerías en la madera y pueden permanecer allí durante varios años, debilitando progresivamente las plantas afectadas.
Cuando las infestaciones son intensas, los daños pueden resultar especialmente graves en ejemplares jóvenes, hasta el punto de provocar su muerte.
Esta circunstancia preocupa a los especialistas por su posible impacto sobre la regeneración de las dehesas, uno de los ecosistemas más representativos de Extremadura.
Detectadas 19 especies en Extremadura
Para conocer mejor la distribución de estos insectos, los investigadores instalaron una red de trampas con feromonas sexuales en 38 localidades extremeñas, incluyendo dehesas, reforestaciones y bosques naturales.
Los trabajos permitieron documentar la presencia de 19 especies de sésidos, cuatro de ellas asociadas a encinas, alcornoques y rebollos.
La especie más abundante fue Synanthedon conopiformis, seguida de Synanthedon vespiformis, Paranthrene insolita y Synanthedon codeti.
Además, varias de estas especies fueron registradas por primera vez en las provincias de Cáceres o Badajoz, ampliando el conocimiento científico sobre su distribución.
El estudio incorporó también nuevas tecnologías de seguimiento, entre ellas una trampa automática desarrollada por Adrián Montero que utiliza tecnología LoRaWAN y permite comunicar las capturas en tiempo real.
El cambio climático podría influir en su comportamiento
Uno de los resultados más llamativos de la investigación está relacionado con los periodos de actividad de estas polillas.
Los científicos comprobaron que cada especie presenta épocas y horarios de vuelo diferentes.
En el caso de Synanthedon vespiformis, se observaron dos periodos principales de actividad, uno en primavera y otro en otoño, mientras que durante el verano su presencia disminuye considerablemente.
Los investigadores plantean que este comportamiento podría estar relacionado con una adaptación a las elevadas temperaturas y a la sequía estival, condiciones que se están intensificando como consecuencia del cambio climático.
No obstante, esta posible relación deberá seguir estudiándose para determinar con mayor precisión los factores que influyen en su actividad.
Proteger las dehesas y mejorar la prevención
Los resultados del estudio abren nuevas posibilidades para mejorar la vigilancia y el control de estos insectos en los ecosistemas forestales extremeños.
Conocer dónde se encuentran las distintas especies, cuándo presentan mayor actividad y qué daños pueden provocar permitirá identificar las zonas de mayor riesgo y planificar medidas preventivas más eficaces.
Los investigadores consideran necesario continuar profundizando en sus ciclos biológicos, los factores que condicionan sus poblaciones y los daños económicos que pueden ocasionar en las explotaciones forestales.
El objetivo es avanzar hacia una gestión integrada que permita proteger los árboles sin comprometer el equilibrio natural de las dehesas.
La investigación supone un nuevo paso para conocer y prevenir una amenaza poco visible, pero potencialmente importante para el futuro de las encinas, los alcornoques y los rebollos que forman parte del patrimonio natural y económico de Extremadura.
