José María Hernández Díaz reconstruye en Historia de Bercimuelle en el Alto Tormes la memoria de un lugar a través de sus paisajes, sus nombres y las voces de quienes lo habitaron
Béjar, a 12 de septiembre de 2026.
Hay pueblos que conservan su historia en los archivos. Otros la guardan en las piedras, en los caminos, en los nombres de los parajes o en la memoria de quienes todavía recuerdan cómo era la vida cuando las casas estaban llenas y las calles tenían otra voz.
Bercimuelle pertenece a esos lugares que todavía pueden contarse a través de la memoria. Y eso es precisamente lo que hace José María Hernández Díaz en Historia de Bercimuelle en el Alto Tormes. Topónimos, paisajes y paisanajes, una obra en la que la historia local se convierte también en un ejercicio de afecto y de recuperación de una identidad colectiva.
El libro será presentado el sábado 19 de septiembre, a las 12.15 horas, en las Escuelas de Bercimuelle, coincidiendo con las fiestas de San Mateo. Editado por el Centro de Estudios Bejaranos y patrocinado por el Ayuntamiento de Bercimuelle, el volumen propone un viaje por el pasado y el presente de esta localidad del Alto Tormes.
Pero no es solamente un libro de historia.
Es también un libro sobre la mirada. La mirada hacia un paisaje conocido, hacia un nombre que lleva siglos pronunciándose, hacia una casa que desapareció, hacia una persona cuyo recuerdo permanece ligado a una calle, a una finca o a una historia repetida generación tras generación.
Hernández Díaz parte de la investigación histórica y etnográfica, pero deja espacio a algo menos cuantificable y quizá más poderoso: la memoria de las personas. Los recuerdos, las conversaciones, las historias transmitidas y los afectos se convierten así en materiales de una narración que pretende que Bercimuelle no sea únicamente un lugar situado en un mapa, sino un territorio vivido.
Los nombres que cuentan un paisaje
Uno de los elementos que atraviesan la obra son los topónimos, esas palabras aparentemente sencillas con las que un pueblo ha nombrado durante siglos sus montes, caminos, tierras y rincones.
Cada nombre contiene una pequeña historia. Algunos hablan de la naturaleza; otros, de antiguos habitantes, oficios, acontecimientos o formas de entender el territorio que ya casi han desaparecido.
De ahí que recuperar los topónimos sea también recuperar una manera de mirar el paisaje.
El libro se adentra igualmente en los paisanajes, en las personas que han construido Bercimuelle con su trabajo, sus costumbres, sus relaciones y sus pequeñas historias cotidianas. Porque la historia de un pueblo no está formada únicamente por fechas y acontecimientos, sino por miles de vidas que, juntas, terminan construyendo una identidad.
Y en esa identidad aparecen también las montañas y los horizontes. Bercimuelle se contempla desde el Alto Tormes, con Gredos y la Sierra de Béjar formando parte de un paisaje cultural que desborda los límites administrativos. La Covatilla aparece así como una referencia de ese territorio próximo que une geografía, memoria y pertenencia.
La historia que cabe en la memoria
Quizá uno de los mayores méritos de esta obra sea precisamente haber entendido que la historia local necesita ser contada desde abajo.
Desde quienes vivieron en los pueblos. Desde quienes conocen el nombre de cada lugar. Desde quienes recuerdan una fiesta, una escuela, un personaje, una costumbre o una anécdota familiar. Desde quienes pueden reconocer, entre las páginas de un libro, una parte de su propia vida.
Por eso Historia de Bercimuelle en el Alto Tormes puede leerse como una investigación, pero también como un libro de memoria.
Un intento de fijar sobre el papel aquello que inevitablemente se pierde cuando desaparecen las personas que lo recuerdan.
Una presentación con vocación de encuentro
La presentación reunirá en las Escuelas de Bercimuelle a diferentes voces vinculadas a la cultura y al conocimiento del territorio. Intervendrán Cirilo Hernández, alcalde de Bercimuelle; Josefa Montero, presidenta del Centro de Estudios Bejaranos; José Luis Puerto, escritor, miembro del CEB y Premio de las Letras de Castilla y León; y el propio autor, José María Hernández Díaz. El acto será presentado por Toñi Poveda.
La elección de las Escuelas como escenario tampoco resulta menor. El lugar donde durante generaciones se aprendieron las primeras palabras, los primeros números y quizá también las primeras historias del mundo se convierte ahora en espacio para presentar un libro que pretende precisamente salvar palabras, historias y recuerdos del olvido.
José María Hernández Díaz, catedrático de Teoría e Historia de la Educación de la Universidad de Salamanca desde 1994, cuenta con una larga trayectoria investigadora. Ha dirigido 93 tesis doctorales y publicado más de 300 trabajos científicos, además de mantener una estrecha vinculación con diferentes centros de estudios locales. Desde enero de 2026 preside el Centro de Estudios Salmantinos.
Con esta obra, sin embargo, la mirada académica se acerca especialmente al territorio vivido.
Porque, al final, contar la historia de Bercimuelle es contar también la historia de quienes alguna vez caminaron por sus calles, trabajaron sus tierras, pronunciaron sus nombres y dejaron allí una parte de su vida.
Y quizá por eso este libro tenga algo más que páginas de historia.
Tiene memoria.
