Los dos municipios salmantinos formalizan sus lazos de colaboración en una jornada de convivencia que recupera un singular episodio histórico relacionado con las piedras de molino. El encuentro tendrá continuidad en Morille el 31 de julio de 2027.
Una antigua disputa por las piedras de molino, documentada hace 260 años, se ha convertido en el punto de partida de una nueva relación de amistad entre dos pueblos salmantinos. Monforte de la Sierra y Morille formalizaron el pasado sábado, 17 de octubre, su hermanamiento en un encuentro que reunió a vecinos y representantes municipales de ambas localidades y que puso de relieve el valor de la memoria histórica como vínculo entre comunidades.






La plaza de Monforte de la Sierra fue el escenario de la ceremonia, a la que acudió una nutrida representación de vecinos de Morille, encabezada por su alcalde, Manuel Ambrosio Sánchez Sánchez. La delegación fue recibida por el regidor anfitrión, Ángel Pescador Acosta, junto a miembros de la corporación municipal y otros alcaldes y concejales de localidades cercanas que quisieron respaldar la iniciativa.
El acto comenzó con la bienvenida del alcalde de Monforte, quien dio lectura al documento de hermanamiento antes de proceder a su firma junto a su homólogo de Morille. El acuerdo establece las bases para impulsar la colaboración entre ambos municipios, fomentar los intercambios culturales y fortalecer las relaciones entre sus vecinos.
Como testimonio de este compromiso, Ángel Pescador Acosta entregó a Manuel Ambrosio Sánchez Sánchez una placa conmemorativa que simboliza el inicio de esta nueva etapa de cooperación.
Una historia de 260 años detrás del hermanamiento
El origen de esta iniciativa se encuentra en un documento fechado en 1766, descubierto y estudiado por el antropólogo Antonio Cea, reconocido por sus investigaciones sobre las tradiciones, la cultura popular y el patrimonio de las sierras salmantinas.
El escrito recoge una protesta de los vecinos de Monforte de la Sierra contra una disposición de la época que les obligaba a adquirir en Morille las dos piedras de molienda utilizadas en sus molinos.
Por entonces, Morille era conocido por la actividad de sus canteras, de las que se extraían piedras destinadas a la molienda, una producción que mantuvo su importancia hasta el siglo XIX.
Los habitantes de Monforte, sin embargo, cuestionaban aquella obligación. También contaban con canteras en su entorno y consideraban que no tenía sentido depender exclusivamente de las piedras procedentes de Morille. Su propuesta era sencilla: utilizar una piedra de cada localidad.
Aquella reclamación, que reflejaba los intereses económicos y las relaciones entre comunidades rurales del siglo XVIII, ha terminado convirtiéndose, más de dos siglos y medio después, en el motivo que ha unido oficialmente a ambos municipios.
De una reclamación histórica a un acuerdo de colaboración
La recuperación de este episodio fue posible gracias al trabajo de investigación de Antonio Cea y a su difusión en la revista cultural Los Barcerales, de Morille, donde se reprodujo el documento original.
El texto fue presentado el 15 de noviembre de 2025 durante una jornada dedicada a la cantería celebrada en Morille, a la que asistieron el alcalde de Monforte de la Sierra, Ángel Pescador Acosta, y varios vecinos de la localidad.
Aquel encuentro permitió descubrir una conexión histórica hasta entonces poco conocida y abrió el camino hacia el hermanamiento que ahora se ha materializado.
Lo que en 1766 fue una discrepancia por el aprovechamiento de los recursos naturales se ha transformado en una oportunidad para compartir patrimonio, recuperar tradiciones y estrechar los vínculos entre dos localidades que encuentran en su pasado un motivo para construir proyectos comunes.
Una jornada para descubrir el patrimonio de Monforte de la Sierra
Tras la firma del acuerdo, los anfitriones ofrecieron a los visitantes una presentación de Monforte de la Sierra y de sus principales recursos patrimoniales, culturales y artísticos.
Los vecinos de Morille tuvieron así la oportunidad de acercarse a la historia y a las particularidades de esta localidad de la Sierra de Francia, en una jornada que transcurrió en un ambiente de cordialidad y convivencia.
El encuentro concluyó con una comida compartida, ofrecida por el Ayuntamiento de Monforte de la Sierra, que permitió prolongar las conversaciones y fortalecer los lazos personales entre los participantes.
El hermanamiento tendrá una segunda cita el 31 de julio de 2027, cuando los vecinos de Monforte de la Sierra devolverán la visita a Morille. Este encuentro servirá para completar el intercambio institucional y dar continuidad al programa de colaboración acordado por ambos ayuntamientos.
Una parada en Mogarraz para conocer el bordado serrano
La visita también tuvo una vertiente cultural más allá de Monforte de la Sierra. Durante el viaje de regreso, la delegación de Morille, integrada en buena parte por colaboradores de la Feria de los Dulces de las Monjas, realizó una parada en Mogarraz para conocer el Centro del Bordado Serrano.
El grupo fue recibido por la alcaldesa del municipio, María Soledad Álvarez Cascón, quien les dio la bienvenida y atendió durante su estancia.
La visita permitió acercarse a otra de las manifestaciones del patrimonio tradicional de la Sierra de Francia y completó una jornada en la que la historia, la cultura y las relaciones entre municipios fueron protagonistas.
Con este hermanamiento, Monforte de la Sierra y Morille convierten una antigua controversia sobre las piedras de molino en un símbolo de entendimiento. Una historia que comenzó con una reclamación en 1766 y que, 260 años después, escribe un nuevo capítulo basado en la amistad y la colaboración entre ambos pueblos.
