Cada día pasan ante nuestros ojos cientos de imágenes. Las vemos en el teléfono móvil, en las pantallas, en las redes sociales o en las calles. Muchas apenas retienen nuestra atención unos segundos. Pero ¿realmente comprendemos todo lo que vemos? La exposición de Beatriz Castela «ERROR 422», que acoge la Sala de Arte El Brocense de Cáceres hasta el 21 de noviembre, invita a detenerse y descubrir qué hay detrás de aquello que miramos.
La artista cacereña presenta en la Sala de Arte El Brocense una exposición que juega con los límites entre lo que vemos y lo que creemos entender. Pintura, dibujo, escultura e instalación se combinan en una propuesta que invita a detenerse y observar en un mundo dominado por las imágenes y la tecnología.
Declaraciones de Esther Gutiérrez.
Cada día pasan ante nuestros ojos cientos de imágenes. Las vemos en el teléfono móvil, en las pantallas, en las redes sociales o en las calles. Muchas apenas retienen nuestra atención unos segundos. Reconocemos lo que muestran y seguimos adelante, casi sin preguntarnos qué hay detrás. Pero ¿realmente comprendemos todo lo que vemos? Esa es la pregunta que recorre «ERROR 422», la exposición de la artista cacereña Beatriz Castela que acoge la Sala de Arte El Brocense hasta el próximo 21 de noviembre.
Declaraciones de Beatriz Castela.
El nombre de la muestra puede parecer extraño para una exposición de arte, pero encierra buena parte de su significado. En informática, el error 422 aparece cuando un sistema reconoce una petición, aunque no consigue procesar su contenido. Castela encuentra en esa situación un parecido con nuestra manera de mirar: podemos identificar una imagen sin llegar a entenderla.
A partir de esta idea, la artista reúne pinturas, dibujos, esculturas e instalaciones que invitan a desconfiar de las primeras impresiones. Algunas imágenes pueden parecer realizadas por ordenador cuando, en realidad, son fruto de un trabajo manual. Otras despiertan la curiosidad por los procedimientos empleados para crearlas. El interés no está únicamente en lo que muestran, sino también en cómo han llegado a tomar forma.
En ese juego entre apariencia y realidad se encuentra una de las claves de la exposición. Castela lleva al terreno artístico una experiencia cada vez más habitual: la dificultad para distinguir lo que ha sido creado por una persona de aquello que parece producido mediante herramientas digitales. Sin necesidad de convertir la tecnología en protagonista absoluta, sus obras plantean preguntas sobre la confianza que depositamos en nuestros ojos.
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«He querido trabajar en cómo procesamos hoy las imágenes o cómo las entendemos en un universo tan tecnológico como al que nos estamos enfrentando», explica la artista. Su intención es que el visitante no se limite a recorrer la sala y reconocer formas, sino que dedique tiempo a observar y preguntarse por lo que tiene delante.
La propuesta llega en un momento en el que las imágenes se producen y comparten a una velocidad difícil de seguir. Fotografías, vídeos y contenidos digitales forman parte de nuestra vida cotidiana, hasta el punto de que muchas veces miramos sin prestar verdadera atención. Frente a esa costumbre, «ERROR 422» plantea una experiencia distinta: detenerse, dudar y descubrir que una misma imagen puede despertar interpretaciones diferentes.
Una artista que investiga lo que no siempre vemos
Beatriz Castela nació en Cáceres en 1985 y lleva años trabajando sobre cuestiones relacionadas con la percepción, la tecnología y la manera en que nos relacionamos con las obras de arte. Es doctora en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, donde también ejerce como profesora e investigadora en el Instituto de Arte y Tecnología de la Animación (ATA).
Su trabajo combina técnicas tradicionales con nuevos medios y presta especial atención a aquello que resulta difícil de representar: lo intangible, lo virtual o lo efímero. Más allá de los materiales empleados, sus proyectos buscan establecer una relación con el espectador y despertar su curiosidad.
Esa inquietud ha estado presente en exposiciones anteriores como «Bit, bit, bit», presentada en la Galería Fúcares en 2020; «Automatismos», que pudo verse en la Sala Tragaluz en 2023 y en el Museo Pérez Comendador-Leroux en 2024; o «Panorama», mostrada en Nexo990 también en 2024.
En «ERROR 422», Beatriz Castela utiliza esa incertidumbre para explorar la distancia entre reconocer una imagen y comprender cómo ha sido creada.
A lo largo de su trayectoria, sus obras han llegado a espacios como el Museo Vostell Malpartida, el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC), el Museo de Cáceres, el Centro del Carmen de Valencia y el Museo de Évora, en Portugal. También ha expuesto en Colombia, Cuba y Corea del Sur, y parte de su producción forma parte de distintas colecciones públicas.
Con «ERROR 422», Castela regresa a Cáceres con una propuesta que no exige conocimientos de informática ni de arte contemporáneo para acercarse a ella. Basta con la disposición a mirar con calma y aceptar que no siempre encontramos una explicación inmediata a lo que tenemos delante.
La exposición tampoco pretende ofrecer una respuesta definitiva sobre nuestra relación con las imágenes. Su interés está precisamente en abrir interrogantes y recordar que observar puede ser algo más que reconocer formas y colores.
Quizá esa sea la idea más cercana que deja «ERROR 422»: en una época en la que casi todo parece pensado para mirarse deprisa, dedicar unos minutos a una imagen puede descubrirnos aspectos que habían pasado inadvertidos.
Con «ERROR 422», Beatriz Castela invita al visitante a mirar con más atención y a descubrir que una imagen puede ofrecer muchas más preguntas que respuestas.
La muestra puede visitarse hasta el 21 de noviembre de 2026 en la Sala de Arte El Brocense de Cáceres. La entrada es libre.
