El alavés firma una victoria de carácter en la última gran etapa de montaña de La Vuelta 26, mientras Enric Mas resiste los ataques y llegará a Granada con 2’15” sobre Roglic
Granada, a 12 de septiembre de 2026.
Había que esperar hasta la última montaña para volver a ver al Mikel Landa de siempre. Al escalador que no negocia con las rampas, que convierte los porcentajes imposibles en un territorio propio y que parece crecer cuanto más dura se pone la carretera. En el Collado del Alguacil, en una jornada de esas que dejan huella, el alavés volvió a levantar los brazos.
A sus 36 años, y en una temporada que estaba siendo probablemente la más complicada de su larga carrera, Landa encontró en la vigésima etapa de La Vuelta 26 la oportunidad de recordar quién es. La aprovechó a lo grande. Ganó en solitario en la cima del inédito Collado del Alguacil, después de una jornada interminable de ataques, fugas y desgaste por las montañas granadinas.
Declaraciones de Mikel Landa, ganador de la etapa de hoy de La Vuelta.
Fueron 4.890 metros de desnivel positivo, cinco puertos puntuables y una carretera que apenas concedió un momento de respiro entre La Calahorra y la meta. Una jornada de auténtica montaña que terminó teniendo un protagonista indiscutible.
Landa llevaba demasiado tiempo esperando un día así. No ganaba en una Gran Vuelta desde el Giro de Italia de 2017. En La Vuelta, su último triunfo se remontaba a 2015, en Cortals d’Encamp. El éxito de este sábado es el quinto de su carrera en una Gran Vuelta y llega, además, cuando menos parecía esperarse.
La carrera salió lanzada desde La Calahorra. Wout van Aert e Ivo Oliveira fueron los primeros en intentarlo y necesitaron 27 kilómetros de batalla contra el viento para encontrar compañía. Finn Fisher-Black, Gianni Vermeersch, Oscar Chamberlain, Eddie Dunbar, Pau Miquel, Magnus Cort, Simon Dalby, Tobias Johannessen, Andreas Kron, Andreas Leknessund, Rasmus Tiller, Bryan Coquard y Louis Rouland completaron la primera fuga de 14 corredores.
Pero aquello no era todavía la fuga definitiva. La carrera tenía demasiada montaña por delante.
En el Puerto de los Blancares, el primer puerto puntuable, un grupo de 55 corredores se lanzó en persecución. Todos los equipos estaban representados y la carretera comenzaba a hacer su primera selección. La diferencia con los hombres de cabeza, sin embargo, se mantuvo.
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La verdadera sacudida llegó en El Purche. Quedaban todavía unos 100 kilómetros, pero Sepp Kuss y Richard Carapaz entendieron que esperar no era una opción. Atacaron desde el grupo de favoritos y obligaron a los hombres de la general a reaccionar. Solo los tres primeros clasificados consiguieron alcanzarles en la cima.
Declaraciones de Enric Más tras concluir la etapa de hoy en tierras granadinas.
La carrera entraba en otra dimensión.
Con los equipos echando mano de sus corredores en la persecución y Uno-X Mobility aprovechando su superioridad numérica para mantener viva la escapada, el segundo paso por El Purche volvió a endurecer la carrera. Y allí apareció Landa. El alavés consiguió enlazar con la cabeza y se metió de lleno en la pelea por la etapa.
Mientras tanto, por detrás, Sepp Kuss seguía insistiendo. El estadounidense había elegido la ofensiva como camino para recuperar terreno en la general y cada kilómetro que pasaba acercaba un poco más su objetivo.
Wout van Aert, por su parte, cumplió con otra de sus misiones de la jornada. En el sprint intermedio de Güéjar Sierra aseguró matemáticamente el maillot verde, antes de que la carrera afrontara su tramo decisivo.
La fuga terminó de romperse camino del Puerto de El Duque. Ramses De Bruyne consiguió incorporarse desde el grupo perseguidor y un cambio de ritmo dejó únicamente a tres hombres al frente: Landa, Tobias Johannessen y De Bruyne.
Pero quedaba el último enemigo.
El Collado del Alguacil esperaba con sus 8,3 kilómetros al 9,8% de pendiente media. Una ascensión inédita y brutal, de las que no permiten esconderse. Allí ya no había estrategias de equipo ni compañeros que valieran. Solo quedaban las piernas.
Y las de Landa fueron las mejores.
A siete kilómetros de la línea de meta, el alavés aceleró. Johannessen y De Bruyne no pudieron seguirle. Landa se marchó solo, metido en su terreno, y convirtió las rampas finales en una cabalgata hacia una victoria que llevaba años buscando.
Cruzó la meta con 47 segundos sobre Tobias Johannessen y 1’27” sobre Ramses De Bruyne. Después, la celebración lo dijo todo. No era una victoria más. Era el triunfo de un corredor que llevaba demasiado tiempo esperando volver a sentirse ganador.
Mas aguanta el último asalto
Por detrás, Enric Mas defendió el maillot rojo con la serenidad que ha mostrado durante toda la carrera. El líder del Movistar respondió a los ataques y consiguió salvar una jornada que invitaba a la ofensiva de sus rivales.
El mallorquín llegará a la última etapa, con final en Granada y el circuito de la Alhambra como escenario, con 2’15” sobre Primoz Roglic y 2’44” sobre Felix Gall, que fue el más fuerte de los favoritos en las rampas finales del Alguacil.
Sepp Kuss también salió reforzado de la jornada y remontó hasta situarse provisionalmente quinto en la general.
La montaña ya ha dictado su última sentencia. Ahora queda Granada. Y allí, con Enric Mas vestido de rojo y una diferencia que todavía debe defender, La Vuelta pondrá el punto final a tres semanas de ciclismo.