La tradición de estas fiestas está estrechamente relacionada con la historia de La Garganta y con sus antiguos vínculos con Béjar. La localidad fue conocida antiguamente como Garganta de Béjar
La Garganta, a 3 de septiembre de 2026.
Las fiestas patronales de La Garganta, en la provincia de Cáceres, constituyen una de las manifestaciones más importantes de la identidad y la tradición de este pequeño pueblo de montaña. Se celebran en el mes de septiembre en honor de la Virgen del Castañar, patrona de la localidad, y durante esos días el pueblo recupera todo su ambiente festivo, reuniendo a vecinos, familiares y a muchos garganteños que viven fuera.
La tradición de estas fiestas está estrechamente relacionada con la historia de La Garganta y con sus antiguos vínculos con Béjar. La localidad fue conocida antiguamente como Garganta de Béjar y perteneció durante siglos a la Comunidad de Villa y Tierra de Béjar, antes de incorporarse a la provincia de Cáceres en el siglo XIX. Esta relación histórica explica también la importancia que tiene la Virgen del Castañar en la cultura y en las tradiciones de los llamados paporros, nombre con el que se conoce a los habitantes de La Garganta.

El origen de la devoción
La tradición cuenta una antigua leyenda según la cual dos pastores de La Garganta encontraron una imagen de la Virgen. Según el relato popular, los pastores recibieron el encargo de levantar un templo para ella. Esta historia está relacionada con la Virgen del Castañar, cuya devoción se encuentra profundamente arraigada en la comarca y especialmente en Béjar y La Garganta.
La importancia de esta devoción se refleja todavía hoy en una de las tradiciones más características del pueblo: la Romería de los Paporros al santuario de la Virgen del Castañar de Béjar, que se celebra cada Lunes de Pentecostés. Los vecinos recorren aproximadamente once kilómetros, muchos de ellos a pie y otros a caballo. Una de las tradiciones más singulares de esta jornada es el intercambio de los bastones de mando entre los alcaldes de Béjar y La Garganta, símbolo de los estrechos vínculos históricos entre ambas localidades.

Las fiestas de septiembre
Las fiestas patronales comienzan tradicionalmente alrededor del 7 de septiembre y tienen como centro religioso a la Virgen del Castañar. En la actualidad combinan los actos religiosos con actividades populares que convierten las calles y la plaza del pueblo en el punto de encuentro de toda la comunidad. Para muchos garganteños son, sobre todo, unas fiestas de reencuentro: familias y vecinos que viven fuera regresan al pueblo para compartir unos días de convivencia
Entre las actividades tradicionales destacan las procesiones y celebraciones religiosas, pero también los pasacalles, la música, las verbenas y los festejos taurinos. Las conocidas vaquillas ocupan un lugar destacado dentro de las celebraciones y forman parte de una tradición festiva que se ha mantenido a lo largo del tiempo.
La música tradicional también tiene un papel fundamental. La gaita y el tamboril acompañan numerosas celebraciones de La Garganta y forman parte de la personalidad cultural del municipio. El pueblo posee, además, un cancionero propio, algo poco habitual entre las localidades extremeñas, lo que demuestra la riqueza de su tradición oral y musical.
Una tradición
Las fiestas de la Virgen del Castañar no pueden entenderse de forma aislada, sino como parte de un calendario tradicional mucho más amplio. A lo largo del año La Garganta mantiene celebraciones como San Antón, el 17 de enero, y San Gregorio, en torno al 9 de mayo.
San Antón está relacionado con la protección de los animales y conserva una curiosa tradición conocida como Los Pajaritos. Un grupo de hombres recorre las casas del pueblo recogiendo alimentos para la celebración. Por su parte, San Gregorio mantiene una tradición vinculada al mundo agrícola: se lleva al santo hasta el Castañar del Lobo y se realiza la bendición de los campos, pidiendo protección y buenas cosechas.
Estas costumbres muestran que las fiestas de La Garganta nacieron y evolucionaron dentro de una sociedad rural en la que la religión, la naturaleza, la ganadería y la agricultura estaban estrechamente unidas. Las celebraciones no eran solamente momentos de diversión, sino también ocasiones para pedir protección, agradecer las cosechas, reunirse con la comunidad y mantener los vínculos familiares.
la memoria del pueblo
Las fiestas patronales de La Garganta son, por tanto, mucho más que unos días de música y diversión. Representan la memoria colectiva de un pueblo de montaña que ha sabido conservar sus tradiciones a pesar de los cambios sociales y de la emigración.
Cada septiembre, la llegada de la Virgen del Castañar y las celebraciones en su honor sirven para recuperar antiguas costumbres y reunir a quienes viven en La Garganta con aquellos que tuvieron que marcharse. Las vaquillas, las procesiones, la música de gaita y tamboril, las verbenas y las reuniones familiares forman un conjunto que conecta el presente con el pasado.
En definitiva, el origen de las fiestas patronales se encuentra en la antigua devoción a la Virgen del Castañar y en la historia compartida de La Garganta y Béjar. Con el paso de los siglos, la celebración religiosa se ha enriquecido con manifestaciones populares y tradicionales, convirtiéndose en una de las principales expresiones de la identidad de La Garganta y de sus habitantes, los paporros.

